Vencer o Morir. Patria o Muerte. ¿Sabiduría o Estupidez?

Este ensayo tiene como objetivo reflexionar sobre la actitud de muchos, que amparados en el socialismo (usualmente llamado comunismo); repiten consignas, como las que se citan en el acápite; pero lo peor, para que sean ejecutadas por las masas; pero jamás por los agitadores.

Jaime Noé Villalta Umaña
Jaime Noé Villalta Umaña
6 de enero · 1527 palabras.
El caso es que como sabemos, Cuba, es uno de los pocos pa√≠ses que han impulsado una econom√≠a centralmente planificada, su l√≠der actual, Fidel Castro; pues bien, hace unos d√≠as me sent√≠ indignado, porque alguien en una p√°gina alusiva a Jos√© Mart√≠, escribi√≥ el siguiente comentario: ‚Äúpatria o muerte‚ÄĚ. La indignaci√≥n en referencia, en raz√≥n de que Jos√© Mart√≠, no estuvo a favor de la violencia, entonces sucede que las masas de la izquierda (liberales), s√≥lo repiten consignas, sin tan siquiera detenerse a investigar. Cito palabras textuales del poeta y pol√≠tico en referencia: "Los b√°rbaros que todo lo conf√≠an a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio."
¬†La formaci√≥n que el hombre recibe a trav√©s de su vida le hace actuar con violencia. √Čsta no es la alternativa adecuada para resolver los conflictos y diferencias personales, mucho menos el medio para obtener lo que deseamos. La historia de la humanidad est√° llena de derramamiento de sangre, son miles y miles de personas que han sido v√≠ctimas de la guerra, la violencia institucionalizada y la delincuencia com√ļn.
¬†Cuando se trazan metas es necesario determinar su conveniencia o no. Todos los seres humanos aspiramos mejores condiciones de vida; ello es loable. El problema se presenta cuando convertimos nuestras aspiraciones en una obsesi√≥n, al extremo de que no importa lo que tengamos que hacer con el fin de conquistarlas. Como suele decirse en una trillada expresi√≥n: ‚Äúel fin justifica los medios‚ÄĚ; lo que contradice el pensamiento humanista de las constituciones contempor√°neas; por supuesto que la nuestra no es la excepci√≥n.
¬†El problema entonces son los medios que utilizamos para conseguir lo que anhelamos. Los europeos del S. XV, ten√≠an graves problemas econ√≥micos, necesitaban conseguir metales preciosos para acu√Īar monedas y otros. Esto era normal. Lo an√≥malo es que cuando es descubierta la tierra americana, los abor√≠genes son despojados de sus recursos y sometidos a un trato inhumano, cruel e injusto, incluso segando la vida de miles de ellos. Utilizando la violencia y el terror se saquea, conquista e impone una nueva religi√≥n en el nuevo continente. Son muchos los ejemplos que podr√≠amos citar.
Ahora bien, un militar o los ej√©rcitos de un Estado en defensa de su soberan√≠a y la seguridad de la naci√≥n podr√°n emplear la violencia, tal y como lo establece la Carta de las Naciones Unidas, en su Art. 51, con las siguientes palabras: ‚ÄúNinguna disposici√≥n de esta Carta menoscabar√° el derecho inmanente de leg√≠tima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de leg√≠tima defensa ser√°n comunicados inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectar√°n en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acci√≥n que estime necesaria con el fin de mantener la paz y la seguridad internacionales‚ÄĚ.
 La legítima defensa es una de las causas de antijuridicidad que la legislación penal de los Estados, prevé a favor de los individuos que cometen un delito. Es válida la defensa personal, como también la que realice un Estado para mantener su soberanía y la seguridad de la nación. Sin embargo, la realidad política internacional actual refleja que amparados en el Derecho Comunitario o de Gentes, las potencias económicas invaden la soberanía de los Estados. No con el ánimo de ayudar, sino a fin de mantener su hegemonía mundial. Esto no contribuye con la paz mundial, sino que crea descontento popular. En ese sentido, las potencias económicas deben ser respetuosas de los pueblos.

El uso de la fuerza y la violencia han mantenido a la humanidad en constante zozobra; pero a pesar de ello, se sigue haciendo uso de √©sta como un medio de satisfacer intereses ego√≠stas que evidencian el mal uso del pensamiento en la b√ļsqueda de soluciones a los graves conflictos y diferencias que son normales entre los seres humanos y las naciones. Hace miles de a√Īos un humilde pensador de Galilea, dijo: ‚Äúsi alguien te golpea una mejilla, pon la otra‚ÄĚ. Metaf√≥ricas palabras, con un gran contenido de sabidur√≠a.; que no implican que se deba permitir el abuso f√≠sico e incluso buscarlo, sino que la ‚Äúno respuesta violenta‚ÄĚ. Recordemos las palabras del l√≠der de la independencia de la India (Mahatma Gandhi), cuando dijo: ‚ÄúDejen las armas, por cuanto √©stas no van a servir para salvarles a ustedes ni a la humanidad. Deben invitar a Hitler y Mussolini a que tomen todo lo que quieran y de sus pa√≠ses. Si ellos quieren ocupar sus casas, v√°yanse de ellas. Si no les permiten salir sacrif√≠quense a ellos, pero siempre reh√ļsen rendirles obediencia‚ÄĚ.
 El instinto de conservación de las fieras les hace responder con violencia el ataque, pero los seres humanos estamos obligados a buscar otras soluciones.
¬†Amparados en la defensa de los derechos individuales, sociales y pol√≠ticos hemos visto en las d√©cadas pasadas a las turbas callejeras poner en peligro la integridad f√≠sica de sus militantes y la de los transe√ļntes; lo mismo que la destrucci√≥n de la propiedad ajena; sin embargo, algunos siguen pensando que la √ļnica soluci√≥n a los graves problemas de injusticia social, de mala distribuci√≥n de la riqueza; en fin, es el sacrificio de la vida humana y la destrucci√≥n de la propiedad privada.
¬†En El Salvador, existe una amenaza ideol√≥gica dirigida por aquellos que abandonaron el fusil; para convertirse en los peores enemigos del pueblo salvadore√Īo. Hoy, gracias a la pobreza e injusticia social, est√°n en el poder. Para qui√©nes, la siguiente definici√≥n encaja correctamente: ‚Äúpensadores socialistas con panza de capitalistas‚ÄĚ. Sin embargo, el pueblo no tiene trabajo, los salarios a penas logran satisfacer las necesidades; hambre, desempleo, delincuencia y otros, siguen siendo males, que no pueden combatir. La supuesta clase media, a la que el actual presidente (Sr. Mauricio Funes) iba a fortalecer, es la que ha resultado por este momento mucho m√°s lacerada; porque, es la que tiene que cargar con los costos de las medidas econ√≥micas impulsadas de un manera desesperada por el gobierno. Y todav√≠a, tienen el descaro de crear una escuela de capacitaci√≥n ideol√≥gica, y las consignas que los j√≥venes repiten son: ‚Äúpatria, socialismo o muerte‚ÄĚ.
¬†Cu√°nta raz√≥n ten√≠a Jos√© Mart√≠, cuando dijo: "Los b√°rbaros que todo lo conf√≠an a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio." S√≠, cu√°nta raz√≥n ten√≠a, repito. Los detractores del capitalismo, nunca, pero nunca han hecho algo por este pa√≠s. Nunca han construido. ¬ŅD√≥nde est√°n las escuelas, los hospitales, las guarder√≠as, carreteras, puentes? ¬ŅD√≥nde est√°n las empresas creadas por √©stos, d√≥nde los empleos? Han hablado tanto en contra de Estados Unidos y mucho a favor de Cuba (Dejo claro; lo siguiente: los cubanos son nuestros hermanos; la fraternidad es universal; jam√°s se debe infundir odio contra ninguna naci√≥n del mundo, al contrario; todos debemos unirnos por la fraternidad universal); pero hoy, que son gobierno, siguen solicitando ayuda econ√≥mica a su principal enemigo (EEUU). Quemaron p√ļblicamente la bandera de los Estados Unidos; adem√°s, en las Universidades y centros de educaci√≥n media, a√ļn en estos tiempos se sigue hablando del imperialismo yanqui (en sentido peyorativo). Nuestro gobierno ha firmado un convenio en el √°rea educativa con la isla de las Antillas (Cuba); ahora bien, el caso es que para ejecutar el programa de alfabetizaci√≥n; se contar√° con el apoyo t√©cnico de asesores cubanos. Lo anterior debe hacernos reflexionar. ¬ŅNo cuenta nuestro pa√≠s con expertos en el √°rea de educaci√≥n? ¬ŅSer√° apoyo t√©cnico el que brindar√°n? ¬ŅNo ser√°, que su objetivo es ideologizar, tal como sucedi√≥ en el pasado con el Programa de Alfabetizaci√≥n Salvadore√Īo? ¬ŅQu√© consignas van a repetir? ¬ŅNo ser√°n las mismas de la Escuela de Capacitaci√≥n Ideol√≥gica creada por el dirigente del FMLN y actual Ministro de Educaci√≥n? Por supuesto que s√≠; y esas palabras son: ‚Äúpatria, socialismo o muerte‚ÄĚ.

¬ŅHay alg√ļn problema en los seres humanos tengamos una ideolog√≠a? Por supuesto que no; pero lo inconcebible es que continuemos fomentando odio entre hermanos e incluso contra los pa√≠ses del mundo; peor a√ļn, que se haga uso de la violencia. Estamos a pocos d√≠as para que se conmemore el d√©cimo noveno aniversario de los Acuerdos de Paz (16 de enero de 1992), y los farabundistas contin√ļan pensando en pelear; pero, contra qui√©nes; la verdad, no s√©. Tienen que cambiar su actitud, porque como dijo V√≠ctor Hugo, ‚ÄúNada tan est√ļpido como vencer; el verdadero triunfo est√° en convencer‚ÄĚ. Lamentablemente, no han podido convencer; lejos de cumplir con sus promesas, han cargado a la clase media con los costos de medidas econ√≥micas populistas como entrega de paquetes escolares; se ha incrementado la delincuencia, los costos de servicios b√°sicos; la canasta b√°sica; incrementos fiscales; en fin. Al no poder convencer, hacen uso de la ideologizaci√≥n (idiotizaci√≥n) para adormecer al pueblo.

Por Lic. Jaime No√© Villalta Uma√Īa
Prof. y Abg.

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