Valorar - el Milagro Más Enigmático: la Vida

La vida es un gran misterio. Todo, absolutamente todo, tiene un por qué. Nada está librado al azar, ni es el producto de un caprichoso antojo. “El hombre es un pedazo del universo hecho vida” decía Emerson. En el siguiente artículo estimado lector/a, se sorprenderá incluso, de lo que es usted mismo.

Marcelo Tarde
Marcelo Tarde
9 de abril · 533 palabras.
La vida es un gran misterio. Nos preguntamos por qué los seres humanos caminamos, los pájaros vuelan, los peces nadan o las víboras se arrastran. Uno mismo se conoce mucho pero, a la vez, no se conoce nada.

Muchos jamás se han preguntado, cómo hace nuestro cuerpo para percibir el viento que nos roza la cara, el gusto que nos da el comer una fruta, el aroma de un jardín lleno de flores, el abrigo que nos regala el calor de una estufa encendida en los fríos días invernales.

También, el refrescarnos con una buena ducha en las calurosas jornadas veraniegas, o la sensación de dolor cuando un mosquito hace de las suyas en nuestra piel.

Todos esos sensacionales datos, son percibidos por los órganos correspondientes, estimulados y enviados a toda velocidad a un comando central, así como un repartidor de pizza en su moto, presuroso, lleva su humeante producto al cliente de turno. En este caso, el “cliente” siempre es el mismo: el cerebro.

Éste procesará la información y, mediante complejos mecanismos, la traducirá en pensamientos, reacciones y emociones varias, como alegría, dolor, rebeldía, sorpresa, entusiasmo. Y todas aquellas habidas, y por haber.

¿Sabía que esto es usted?

El hombre aún no ha tomado auténtica conciencia -salvo raras excepciones- de lo maravilloso de su ser. Su cuerpo alberga millones y millones de células, las cuales cada siete años se renuevan.

El corazón late 100.000 veces en un sólo día, acelerando su ritmo cuando corremos (110 latidos por minuto) y disminuyéndolo cuando nos sentamos (70 latidos), bombeando nuestra sangre alrededor de 8.000 litros por día, lo que equivale decir que esto sucede unos 200 millones de veces en un ser humano que viva 70 años...

Se dice que la naturaleza está diseñada de tal manera, que no existe animal que obtenga su alimento sin “devolver” alguna utilidad en forma simultánea.

Las copas altísimas de las acacias en las selvas africanas no sirven de alimento para los animales que tienen cuello corto, pero sí es el gran sustento de las jirafas. Los rinocerontes, con sus pesados y enérgicos cuerpos, corren a través de la espesura de la selva, quebrando todo tipo de ramas y plantas rastreras.

A su vez, esto permite que el sol penetre hasta los espacios más cercanos al suelo, lo que no ocurriría si estos enormes animales no pasaran por allí.

Todo, absolutamente todo, tiene un por qué. Nada está librado al azar. Ni es el producto de un caprichoso antojo.

Basta observar cualquier documental serio (¡ésa es la clase de programas televisivos que sí debería ver!), para asombrarse con hechos que normalmente no les prestamos atención.

Pero aún así, y por sorprendentes que sean, serán muy difícilmente perceptibles para quienes están habituados a formas de pensar cerradas y mezquinas...

Usted, ¿de qué lado está?...
Marcelo Tarde Benítez
Periodista. Escritor. Conferencista Motivador. Consultor Internacional.

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