Cómo Enseñar a Leer Jugando

Regálale juegos de ordenador que le hagan leer para poder avanzar en la historia. En la consulta solemos emplear la estrategia de pedir a los niños que traigan un juego de casa y nos enseñen a jugar, o bien les traemos nosotros un juego para que estrenen de vez en cuando.

Jenny Guerra Hernández
Jenny Guerra Hernández
17 de febrero · 760 palabras.
Cuando los niños son pequeños, les preguntamos qué dice en este cartel o les pedimos que señalen donde dice “oferta” en el supermercado y hacemos toda una fiesta cuando demuestran que “son capaces de leer” de forma logográfica, es decir, reconociendo la forma de las letras que componen la palabra. Sin embargo, parece que desde que sus maestros y profesores comienzan a enseñarles a leer, delegamos por entero esta responsabilidad en ellos, asumiendo nosotros el rol de profesor de apoyo auxiliar, aunque no nos guste el método o no nos parezca bueno.

En los primeros años de escuela casi todos los padres dedican un ratito al día a repasar las tareas de lectura asignadas por su tutor y la mayoría de los niños pasan alrededor de 20 minutos practicando con la lectura sin ningún problema, pero lamentablemente no suele ser una actividad que disfruten demasiado.

Por otro lado, las estadísticas dicen que alrededor del 20% del alumnado experimentará dificultades para conseguir leer con fluidez, y es en estos casos cuando la hora de la lectura se convierte en una tortura. ¿Cómo podemos actuar si nuestro hijo tiene problemas con la lectura?

Tanto si tienes un hijo con dislexia o problemas de lectura, o si simplemente te gustaría ayudarlo para que leyese un poco mejor, pon en práctica estas cinco estrategias y seguro que conseguirás fantásticos resultados:

1º Pide a tu hijo que sea él o ella quien lea la lista de la compra cuando vas al súper.

Al pedirle esto, le estarás otorgando un grado de protagonismo que le hará sentirse especial, por lo que dará lo mejor de sí mismo y se esforzará en leer de forma apropiada.

2º Asigna la tarea a tu hijo de leerle su cuento favorito a un niño más pequeño una vez por semana.

Puede ser a su hermano menor. Si no tiene hermanos ni hermanas de menos edad, puede leerle a un primo o al hijo de unos amigos. Como ves, otra vez se trata de hacerle sentir importante, pero también útil, ya que va a tener la responsabilidad de leerle un cuento a otro niño que estará ansioso de escucharlo leer cada semana.

3º Regálale juegos de ordenador que le hagan leer para poder avanzar en la historia.

Aquí me refiero a que se trate de un juego que proporcione instrucciones escritas en la pantalla, no a que le compres un juego para aprender a leer. Como mencioné antes, si el niño percibe la lectura como algo útil para conseguir un objetivo, se esforzará más en mejorar sus habilidades en esta área.

4º Juega al menos una vez a la semana a un juego de mesa o de cartas y pídele a tu hijo o hija que sea quien lea e interprete las instrucciones.

En la consulta solemos emplear la estrategia de pedir a los niños que traigan un juego de casa y nos enseñen a jugar, o bien les traemos nosotros un juego para que estrenen de vez en cuando. El caso es que el niño perciba que todos confiamos en que lea y entienda las instrucciones para enseñarnos a jugar a los demás; y si en algún momento nos atascamos, le pedimos que consulte su manual de instrucciones para que nos resuelva el problema.

5º Propón a tu hijo o hija que elija una receta cada semana para que la cocine contigo.

A todos los niños que he conocido en mis diez años de experiencia en el campo de la educación, les encanta cocinar; y seguro que a tu hijo también. Pídele que elija una receta, que busque los ingredientes, que anote los que faltan y que te acompañe a comprarlos. Después cocina la receta siguiendo sus instrucciones al pie de la letra y asume las consecuencias con naturalidad. Esto quiere decir que no te enfades si la receta quedó mal porque él leyó de forma errónea, simplemente invítalo a revisar la recta para que él o ella misma descubra dónde se equivocó. Bueno, y si le sale bien a la primera, pues felicítalo claro.

Como ves, leer puede resultar una actividad divertida a los ojos de los niños si la encuentran útil. Por ello, puedes inventar muchas más actividades para que tu hijo o hija mejore su capacidad lectora, pero siempre bajo la premisa de que sean útiles y divertidas. Si tienes en cuenta estas dos cualidades en las actividades que elijas, tendrás éxito seguro.

Jenny Guerra Hernández, www.psicopedagogiaencasa.com

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