Cultura Artificial Ii Estrategias de Consumo y Publicidad

La publicidad mediática a partir de los años de 1960 se apodera del lenguaje popular, el mismo que unía a los pueblos en asambleas estudiantiles, obreras o de inconformes, se convierte en la herramienta esencial para las nueva cultura de consumidores, publicidad con base en mercancías materiales o espirituales, se convierte en ideología por esencia.

Andres Fernando Orozco Macias
Andres Fernando Orozco Macias
25 de diciembre · 1441 palabras.
 CULTURA ARTIFICIAL II
Consumismo y publicidad
La necesidad innecesaria de crear necesidad.
Andres Fernando Orozco Macias

II
Estrategias de Consumo y Publicidad


Utilizares dos de las estrategias que Noam Chomsky nombra en sus 10 Estrategias de Manipulación Mediática de las cuales son cruciales para el desarrollo de la publicidad moderna, entre ellas Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”; La otra, “Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

La publicidad es la instalación mental en una determinada realidad virtual, es una interpretación virtual de la realidad. Reduciendo todo entendimiento del mundo y sus acontecimientos a imágenes editadas y proyectadas para indicar una experiencia determinada. La interpretación en su esencia es determinista, desmeritando cualquier observación o interpretación personal sobre los objetos del mundo y sus variados acontecimientos, la mirada de valores culturales fue sustituida por la cultura comercial del mundo.
El mercado que ofrece la publicidad es una realidad no la realidad, es una forma objetual que se hace creer como absoluta en el momento que es puesta en el objeto publicitado. El objeto es solo el soporto de la idea que la publicidad impone, la idea pasa y el objeto se convierte en desecho después de la compra y consumo. El consumidor queda a la espera de otra idea que de soporte a otro objeto para así entrar de nuevo en la lógica interna de la cultura de consumo actual que se sostiene por la lógica superficial de las “ganas”. Esta lógica interna del consumo se sostiene por el bombardeo constante de publicidad que no da espacio para la reflexión, lo que menos le interesa a la publicidad es que el consumidor reflexione sobre la verdadera utilidad del objeto, la publicidad tiene como tarea dar una falsa sensación de bienestar al momento de consumir el producto.
La publicidad de imágenes lo deja todo a la recepción directa del consumidor en potencia, provocando el disfrute superficial de la posibilidad de comprar el producto o llevarlo al otro extremo que es la frustración de aquellos que no tienen el acceso para tales niveles de consumo, Creando una crisis mental interna de imágenes e individualizando tal frustración, desagrupando y destruyendo la posibilidad de asociación de compartir el su sufrimiento interior.
Esta sensación de bienestar al consumir hace parte de la cultura de consumo que tiene como fin la modificación de la conducta de cualquier consumidor. Crear un individuo que interpreten determinados aspecto de su vida cotidiana de acuerdo a la cultura de mercado dominante, ya no es pienso luego existo, sino que también existo porque puedo ser pensado, clasificado y definido dentro de un sector del mercado de consumo, dando por lo tanto una identidad individual que agrupa masas de consumidores, pero no colectiviza las experiencias individuales de estos.

La aparición de la visión deformada de la realidad por medio de la cultura publicitaria y el entorno cultural de mercado del que hacemos parte, da a la producción artificial una genealogía evolutiva de lo natural, creyendo que lo artificial constituye sin duda una faceta superior de lo natural. Se remplazo la visión natural por la visión artificial, lo que era entorno ahora son objetos de consumo, es una la alteración mediatizada de la naturaleza. Como dice Sonia Rykiel “La publicidad no es la normalidad. Lo normal en publicidad no interesa, no impresiona. ¿Hasta qué punto es permisible la anormalidad para provocar, para establecer un lazo entre el cartel (anuncio) y el público?.”
Esas palabras atractivas de la publicidad que transforman el objeto sin sentido.
Es esa la tarea esencial de la publicidad: Darle sentido a lo que no tiene, hacernos sentir necesario lo que no necesitamos, vendernos lo artificial por lo natural. La cultura tiene como ente constitutivo el lenguaje, todos los aspectos de la cultura son esencialmente comunicativos.
El siglo XX característico por su avance en los medios de comunicación, por pasar de una simple cultura del consumo culturalmente necesario a una cultura del consumismo obsolescente y programado por la sociedad de masas dirección impuesta por los medios de comunicación.
Es la cultura que establece una nueva funcionalidad a los objetos que serian innecesarios en cualquier cultura material y que su principal motor se llama: Publicidad mediática.

La publicidad mediática a partir de los años de 1960 se apodera del lenguaje popular, el mismo que unía a los pueblos en asambleas estudiantiles, obreras o de inconformes, se convierte en la herramienta esencial para las nueva cultura de consumidores, publicidad con base en mercancías materiales o espirituales, se convierte en ideología por esencia.
Esta nueva cultura mediática publicitaria aparece en el momento en que se establece la función entre el objeto y su uso en la nueva cultura de la comodidad, el confort y la naciente economía y su promesa de una sociedad de la abundancia. La publicidad contiene en si misma no el objeto publicitado como tal, sino el mensaje de la ideología dominante de la sociedad del consumo obsolescente y es que cada producto hará tu vida mejor; “hay que trabajar por una mejor calidad de vida” y aquella nueva calidad de vida se mide de acuerdo al nivel de consumo, el valor del consumidor moderno, se mide por su capacidad de consumir lo que es socialmente innecesario y culturalmente esencial, al cual se le incorpora en su momento de publicitación y posterior compra un objeto que contiene en sí mismo un valor de satisfacción para el consumidor y una belleza y utilidad intrínseca culturalmente, como objetos culturalmente necesarios, la cultura se convierte en una necesidad esencial para ser. Ser algo o alguien, ser un hombre !aun que sea, un simple hombre!. Transformando al hombre en su nueva percepción sobre el mundo que lo rodea, una constante necesidad de actualización simultanea con el mundo de “lo mejor” de la marca. Las nuevas exigencias tanto del mercado, como de la necesidad de ser laboralmente competente exige estar en constante conexión con aquella cultura de lo “nuevo y mejor”. Pero la lógica formal de estas nuevas formas de consumo obsolescente fue asimilada después del desarrollo tecnológico de los medios de masas y lenguajes publicitarios de los años 1960 hasta hoy.

Un de las tareas fundamentales que realiza la publicidad es que el sujeto este en una evaluación y autorechazo de su identidad, de las identidades artificiales, llevando a que el receptor acepte que la realidad publicitaria es la única e indiscutible, abogando por ella y viviendo en torno a esa idea que tenemos de la realidad de una vida moderna y civilizada tras la fachada de imágenes que proponen una vida a imagen y semejante del publicista, todo lo conectado con la conciencia de lo natural (conciencia salvaje) debe ser ridiculizado y eliminado y toda experiencia debe estar contenida dentro de entornos artificiales controlados.

La repetición constante de la publicidad logra un condicionamiento sobre una lógica superficial que sostiene ese consumo innecesario. Lógicas para envolver la mente y hacerla creer desde la sensibilidad de las emociones humanas acuerdos simbólicos. “dejan a la gente flotando sin conexiones, con sus mentes separadas de sus cuerpos, abiertos a la implantación de cualquier lógica arbitraria. [...] No hay realidad aparte de la mente. La única existencia es la creencia.”, es así como hay una constante y momentánea transformación del hombre para adaptarse al mundo porque su único mundo es el mercado y la publicidad de la que en todo momento se mantiene rodeado, no importa que tan natural o artificial sea, no importa si puedes obtener el producto hoy o dentro de 1 año, lo importante es que sepas que existe y tienes que validar y aceptar su existencia de inmediato para no ser expulsado de la cultura de mercado. Una constante transformación que no solo re-modela pensamientos, sino sentimientos, emociones y sensaciones que someten la vida física y mental al teatro cultural de la sociedad artificial.

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