¿Qué Sentiría Si Le Dijeran Que Le Queda Sólo un Día de Vida?

Pretendo con este artículo que usted se plantee que de los 365 días de cada año -ahora que se nos va 2012- realmente, ¿cuántos considera que valieron la pena? En la frontera de 2013 vivamos cada uno como si fuera el último que le queda, porque cada día que vive, es como si naciera de nuevo…

Marcelo Tarde
Marcelo Tarde
30 de diciembre · 840 palabras.
* “Cumplamos la tarea de vivir de tal modo que cuando muramos, incluso el de la funeraria lo sienta” (Mark Twain)

En el momento de escribir este artículo estamos ya en las últimas horas de 2012. Si bien es otro fragmento de mi libro “Cómo Vivir en el Planeta de la Confusión”, viene como anillo al dedo publicarlo ahora porque se nos ha ido otro año y, por cierto, con una rapidez asombrosa, como suele pasar desde hace un buen tiempo a esta parte. Por eso mismo, tenemos que armarnos de cargamentos de motivación, espíritu positivo y realizador para encarar la nueva etapa.
Los Vedas, los libros sagrados de la India (su existencia data de muchísimo tiempo a. de C.) cuyo dios tiene el nombre de Brahma, sostienen que a la hora de la muerte, nuestra vida es examinada paso a paso, como si fuese una película y ante la presencia del alma de la persona que acaba de fallecer.
En ese estado, otro ser (llámese Dios, o simplemente una entidad angelical) le hace recordar a la persona en cuestión, los aciertos y errores que cometió en su tránsito por la Tierra, siendo el alma de uno mismo quien reconoce el alto o bajo grado de evolución alcanzado. Todo ello, dentro de una enigmática experiencia ya comprobada en gran cantidad de pacientes con enfermedades terminales (en la actualidad), y sobre la cual varios autores de renombre han publicado excelentes libros.
¿A qué viene este punto? A que todo ser humano debería sentirse pleno, orgulloso, feliz, realizado, cuando llegue ese momento que ninguno de nosotros podrá evadir, comúnmente llamado “muerte”, o que personalmente entiendo como cambio de plano o existencia. Y no como llega la inmensa mayoría, es decir, con sueños nunca conquistados, con proyectos jamás iniciados, con anhelos que únicamente quedaron en un “algún día será...”.
Por eso, así como a cualquier estudiante no le produce ningún bien el toparse con fin de año y tener varias materias pendientes, por las cuales deba rendir varios exámenes en pocos días, así usted también debería hacer lo posible para no tener asignaturas pendientes al final de sus días.
Considere que usted tiene una sóla vida. Más allá de que pueda creer en la reencarnación, y sostenga que más adelante volverá a la Tierra. Aunque fuese cierto este modelo de pensamiento –el cual merece todo mi respeto-, no habrá otro “usted”.
Pues si vuelve, lo hará en otro momento de la humanidad, en otro año, bajo diferente nombre, fisonomía, nacionalidad, familia e incluso sexo. Es decir, que no habrá otro idéntico entre los miles de millones que poblaron el planeta, lo habitan y lo poblarán en el futuro.
Imagínese que si ya de por sí es tristísimo cuando en un día cualquiera, nos damos cuenta que no hemos logrado -ni siquiera intentado- todo lo que nos habíamos propuesto el 31 de diciembre del año anterior -cuando una vez más prometimos cambiar-, cuánto más triste será si de un momento a otro, nos dicen que nos queda un sólo día de vida...
¡Cuántas cosas trataríamos de hacer en esas restantes 24 horas! Intentaríamos hacer todo lo que dejamos “para después” a lo largo de tantos años, ¿verdad?
Por eso, lo que pretendo en esta sección es que usted se plantee, que de los 365 días de cada año, realmente, ¿cuántos considera que valieron la pena?
El día que usted tome conciencia que no es eterno, y que algún día ya no pisará el suelo terrestre, valorará de otra forma la vida. No tenga dudas. Cuando tome conciencia verdadera sobre este punto, ya no tendrán ningún asiento disponible las preocupaciones y quejas fáciles, en el vehículo de su vida.
Por eso, mi sugerencia es que trate de vivir este día, como si fuera el último que le queda. Cada día que vive, es como si naciera de nuevo. Usted es el administrador de su vida. Apréciela. De lo contrario, no estoy tan seguro de que realmente sea merecedor de estar vivo, habiendo cientos de miles de personas con las horas contadas y que darían todo por disfrutar algunas más.
Haga de cuenta que ya no habrán más jornadas como éstas, para vivirlas con intensidad. Entonces, interpretará mejor su existencia. Realizará más y mejores cosas, hasta que llegue el último día; ese verdadero, real. Ése que sólo Dios conoce. Pero si para entonces usted ya tomó en cuenta estas sugerencias, no tendrá nada de que preocuparse, pues se marchará de este plano habiendo cumplido un gran mandamiento universal que es, simplemente, “vivir”.
Porque como decía César González Ruano, “la muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir”.

Marcelo Tarde Benítez
Periodista. Escritor. Conferencista Motivador. Consultor Internacional.

Artículo extractado de su libro "Cómo Vivir en el Planeta de la Confusión". Visita nuestra página web, escríbenos, y con gusto te contestaremos. Si te gustó este artículo, puedes reproducirlo, siempre y cuando sea fielmente y mencionando nuestra fuente, o sea nombre y web. Estamos a tus órdenes, que tengas un gran día!

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