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Almacenar en Casa las Frutas y Verduras

Con la gran variedad que existen de frutas y verduras, es un problema darles su sitio en nuestra casa, para que se conserven sin perder su sabor y su valor nutritivo. Todas no tienen las mismas características de conservación y dependiendo donde las guardemos variará su maduración.

Pepe G
Pepe G
14 de marzo · 700 palabras.
La gran variedad de alimentos que existen y utilizamos, puede ocasionar un problema cuando se intente almacenarlos correctamente. El no hacerlo debidamente puede suponer una pérdida importante de su sabor. Es muy difícil organizarlos ya que cada alimento requiere distintas condiciones. Ponerlo todo en el frigorífico, no es la mejor estrategia. Existen los llamados verduleros.
Debes tener en cuenta que, las frutas y los tomates en el frigorífico no maduran. Poner las frutas en el frigorífico antes de que maduren sería por lo tanto mucho más perjudicial que beneficioso.
A pesar de que 32°F (0°C) es una temperatura para evitar que las frutas y verduras se estropeen, esta temperatura no es la perfecta para todas. Algunas prefieren estar a unos 45° o 50°F (7-10°C).

• Los aguacates, melones y tomates lo normal es tenerlos alejados del resto de verduras almacenadas, ya que en el proceso de maduración producen gases que pueden dañar al resto.
• Verduras tales como las judías, los pepinos, las patatas y la calabaza de verano (son especialmente vulnerables a estos gases)
• Las naranjas, los pimientos, las piñas, las berenjenas y las sandías.

Si las verduras y frutas tienen algún corte o golpe y están dañadas por las heladas, es lógico que el proceso de putrefacción se acelerará, así que la refrigeración es una forma de retrasar lo inevitable.
Para otros alimentos se aconsejan temperaturas más altas, entre los 55°-60°F (13-15°C). Entre estos están, las bananas (que producen gas), los boniatos (susceptibles al gas), los pomelos y algunas otras. En esta categoría están el jengibre y las calabazas que son casi las únicas verduras que deben ser almacenadas en un ambiente seco. El ajo (amante del frío) y las cebollas (muy ′sufridas′) también prefieren un ambiente seco, como un verdulero.
Con casi todas las verduras, es preciso prevenir la deshidratación. Se aconseja dejar la base de los tallos en agua fría antes de almacenarlas, y rociar con agua las verduras verdes mientras están en contacto con el aire. Para evitar que se sequen también se pueden guardar en compartimentos herméticos o en bolsas de plástico en el frigorífico.
Cuando se trata de un tubérculo muy peculiar, como la patata. Las patatas deberían guardarse en un lugar oscuro ya que de no ser así la piel y las capas superiores tomarán un color verde. Estas áreas verdes, así como las zonas que rodean a los ojos de germinación, son levemente tóxicas.
El hecho de que algunas verduras y frutas, cuando son almacenadas apropiadamente, se mantengan intactas durante muchos meses tras su recolección, ha sido una bendición nutricional y económica a lo largo de la historia. Incluso en zonas con una temporada de cultivo corta, el suministro de ciertas variedades de vegetales locales, pueden mantenerse todo el invierno en buen estado.
Verduras con estas características fueron productos fundamentales de la tradición culinaria en muchas culturas. Es el caso de las patatas en Irlanda y Sudamérica, los boniatos en algunas áreas tropicales y una gran variedad de tubérculos en el Caribe. Otros alimentos que se conservan almacenados durante mucho tiempo tras la recogida son las zanahorias, las remolachas, los nabos, las chirivías, los rábanos, las cebollas. En esta categoría se encuentran las calabazas, las manzanas y la mayoría de las peras. Los alimentos cuya ′carne′ es de color anaranjado son importantes en vitamina A. En general las verduras de raíz son buenas fuentes de vitamina C excepto cuando se cocinan durante mucho tiempo.
Cuando se trata de prepararlas, los pasos a seguir son más sencillos que los de almacenamiento. Para las frutas y las verduras que se quieran usar crudas, trata de acortar el tiempo que la parte que ha sido cortada permanezca expuesta al aire, la luz y las altas temperaturas. Al cortar, las paredes de las células protectoras se han roto y los nutrientes se pierden con facilidad vía deshidratación y oxidación. Por eso la defensa con la que queda el alimento es tan poca que pueden pudrirse o crear moho con mucha facilidad. Prepara lo que necesites usar justo antes de consumirlo, en lugar de guardar los alimentos cortados para usar más tarde.
 
 Verduleros

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