El Jilguero, Pajaro Cantor

El ruiseñor («Luscinia megarhmda luscinia») es un pájaro emigrante, insectívoro, de dieciséis centímetros de longitud en total, de los cuales siete centímetros corresponden a la cola. La parte superior del cuerpo es de color marrón rojizo.

Pepe G
Pepe G
11 de julio · 440 palabras.
┬áVamos a comenzar por ese prodigio canoro que es el ruise├▒or, rescatando un escrito realizado por el gran maestro de la ornitolog├şa que fue D. Antonio Drove, y otro d├şa hablaremos de la familia de los fring├şlidos que son los que compiten en concursos de canto: el jilguero, el verder├│n y el pardillo.

El ruise├▒or est├í considerado como el rey de los p├íjaros cantores. Es, por m├ęritos propios, el p├íjaro que m├ís ha sido cantado por poetas y escritores de todos los tiempos. La Naturaleza dot├│ al ruise├▒or de unas cualidades excepcionales en sus ├│rganos de canto, que le permite emitir sus variadas frases l├şricas, de amplia tesitura, con un poderoso volumen de voz que hacen que sea el cantor por excelencia de los bosques, vegas y jardines.

El ruise├▒or (┬źLuscinia megarhmda luscinia┬╗) es un p├íjaro emigrante, insect├şvoro, de diecis├ęis cent├şmetros de longitud en total, de los cuales siete cent├şmetros corresponden a la cola. La parte superior del cuerpo es de color marr├│n rojizo, bastante uniforme desde el nacimiento del pico al final de la cola. La parte inferior es de color ceniciento, con matizado m├ís blanco en el ment├│n, vientre y debajo de las alas, quedando ├║nicamente coloreado de marr├│n rojizo la parte no cubierta de la cola por la parte inferior. El plumaje del macho y de la hembra es igual, salvo que el del macho posee un matiz levemente m├ís rojizo, m├ís tostado o m├ís brillante.

El ruise├▒or llega a nuestra Pen├şnsula en abril, y suele volver, a├▒o tras a├▒o, al lugar donde ha criado por primera vez. Los machos son los primeros que hacen acto de presencia en los lugares donde han de criar, y donde saben imponer su autoridad, no permitiendo que otro macho ocupe su zona tradicional de dominio.

Repartidos y acomodados por fin en sus respectivos territorios, los machos demuestran su vigor lanzando a los cuatro vientos sus potentes voces. Parece como si pretendiesen superarse para que sus frases l├şricas alcancen mayor distancia. En realidad, es su ardiente celo amoroso el que con sus cantos lanzan al aire, esperando ser reconocido en lontananza por su hembra que pronto ha de llegar o de la novia que han de conquistar, en el caso de los j├│venes.

A los ocho d├şas, aproximadamente, aparecen las hembras. Los machos m├ís adultos se emparejan con su compa├▒era de temporadas pasadas, y los j├│venes impetuosos que por primera vez van a casarse, se ven asediados por las j├│venes hembras reclamadas por ardiente celo y de las cuales una de ellas ha de ser su fiel pareja para el futuro.

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