Racionalización y Desencanto. Max Weber

Para Max Weber la progresiva racionalización sistemática de vla vida social y política singulariza a las sociedades modernas. Su reverso es el desencantamiento del mundo.

Santiago Villar Pallás
Santiago Villar Pallás
29 de abril · 1479 palabras.
Weber distingue tres formas de racionalidad: La racionalidad cient铆tico-tecnol贸gica, que formaliza las imagenes del mundo y desarrolla conocimientos emp铆ricos, c谩lculo y formalizaci贸n; la racionalidad metaf铆sico-茅tica, que racionaliza las estructuras de significaci贸n dirigida a una elaboraci贸n cada vez m谩s clara de los fines 煤ltimos; la racionalidad pr谩ctica que representa las formas met贸dicas de conducir la vida.
Le interesa la racionalidad que se vincula a la acci贸n humana.

鈥 Acci贸n racional con respecto a fines, orientada por expectativas calculables.
鈥 Acci贸n racional amb respecte a valores, orientada por valores conscientmente mantenidos.
鈥 Acci贸n afectiva, determinada por estados afectivos y sentimentales imprevisibles.
鈥 Acci贸n tradicional, determinada por h谩bitos adquiridos

No se refiere a una racionalidad sustantiva, 煤ltima y universal, por el contrario piensa que toda decisi贸n racional es inevitablemente subjetiva.
Es en una acci贸n racional con respecto a valores 鈥攄ecisi贸n racional subjetiva鈥 donde se puede formar una personalidad libre. Acepta de la tradici贸n del racionalismo que el individuo posee autonom铆a racional, aunque, con base al hiato entre la theoria y praxis, las ciencias hist贸rico-sociales no pueden abastecer los valores que permiten la autonom铆a racional.
Se aleja de la tradici贸n del racionalismo cuando sostiene que las ciencias hist贸rico-sociales no pueden resolver satisfactoriamente, y menos en las sociedades modernas, los conflictos inherentes a la naturaleza humana. Tampoco piensa que se pueda recurrir a una racionalidad 茅tica para resolver los conflictos de la naturaleza humana porque sostiene que el fundamento de la 茅tica es la autenticidad (la persistencia incondicional de una causa subjetivamente elegida).
El conflicto del individuo que se rige por principios 茅ticos con la actividad pol铆tica surge cuando al perdurar en la autenticidad a cualquier costo se encuentra con la necesidad de utilizar la violencia. Por ello, es en la actividad pol铆tica donde se revelan los conflictos inherentes de la naturaleza humana. La irracionalidad 茅tica de la actividad pol铆tica, como tesis ontol贸gica, contiene dos ideas fundamentales:

鈥 El mundo no posee ning煤n valor ni sentido. Los hombres, siempre de forma variada y contrapuesta, son quienes pueden otorgarle sentido.
鈥 鈥淟a paradoja de las consecuencias鈥, consistente en la aparici贸n de efectos no previstos que devienen de la aplicaci贸n pr谩ctica de una doctrina.

A la luz de 鈥渓a paradoja de las consecuencias鈥 nos pod铆amos plantear que la responsabilidad con las consecuencias de la aplicaci贸n pr谩ctica de los valores escogidos en una decisi贸n subjetiva pueden introducir cierta racionalidad a la actividad pol铆tica. Aunque s铆 nos atenemos a sus textos, 鈥渓a paradoja de las consecuencias鈥 surge como un episodio m谩s del conflicto entre la racionalidad con respecto a fines y la racionalidad con respecto a valores, mientras la irracionalidad 茅tica de la vida humana es una tesis ontol贸gica y, por lo tanto, no es posible plantearse que la responsabilidad de los individuos con las consecuencias de sus valores es una v铆a para introducir la racionalidad cient铆fica en la praxis pol铆tica.
La ecuaci贸n en su pensamiento es radical: la racionalidad que viene a responder a la irracionalidad 茅tica del mundo produce desencantamiento. El proceso de racionalizaci贸n, que culmina con el desencantamiento de las sociedades modernas, se inicia cuando las religiones racionalizan el 鈥渏ard铆n m谩gico鈥 y originan las formas elementales de la magia. Su insistencia en los tipos de funcionarios religiosos es porque ilustran el proceso de racionalizaci贸n-desencantamiento.

鈥 El brujo. Ejerce una actividad discontinua sobre individuos particulares en circunstancias singulares. Es una profesi贸n libre.
鈥 El sacerdote. Es un funcionario de una empresa permanente. Su conocimiento se basa en la sistematizaci贸n racional del credo.
鈥 El profeta. Portador absolutamente personal de un carisma que anuncia, en virtud de su misi贸n, una doctrina religiosa o de orden divino. Lo dominante es la vocaci贸n personal, que lo distingue del sacerdote.

La historia de la ideas religiosas evidencia una progresiva racionalizaci贸n que ha ido destruyendo todas las 鈥渇uentes vitales鈥, culminando en el desencantamiento de las sociedades modernas de occidente que son la 煤nicas que han engendrado un derecho, una econom铆a y un arte racionales. Sostiene que es imprescindible la civilizaci贸n donde la racionalizaci贸n es un proceso inevitable para libertad individual, pero se lamenta que este proceso ha destruido lo aut茅nticamente valioso de la vida humana.
La originalidad de su teor铆a de la racionalizaci贸n y desencantamiento es que relaciona los ideales de la religi贸n con la pol铆tica y la ciencia. S铆 ni la religi贸n, ni la ciencia, ni un 茅tica pueden suministrar los valores para la vida social, solo una pol铆tica en relaci贸n a valores escogidos por los pol铆ticos podr谩 abastecer de 鈥渟entido鈥 la actividad social. Para el 鈥減ensador pol铆tico鈥 Weber la pol铆tica tiene un papel protag贸nico para la vida social en su conjunto.
El individuo es quien debe de decidir entre los distintos dioses o demonios que le ofrecen y puede apelar moment谩neamente a un ser carism谩tico (un pol铆tico que se rige con valores) para encontrar el 鈥渟entido鈥 de su existencia, pero, en 煤ltima instancia, para formar su personalidad libre tendr谩 que recurrir a la racionalidad. En su pensamiento pol铆tico prevalecen las restricciones de la civilizaci贸n (la racionalizaci贸n), aunque su insistencia en el carisma se cimienta en la expansi贸n de una racionalizaci贸n funcional (burocracia) que vac铆a de todas las 鈥渇uentes vitales鈥 a las sociedades modernas. Le preocupan los excesos de una racionalizaci贸n funcional, pero no se acoge al irracionalismo porque piensa que el coraz贸n humano puede ser moldeado por la raz贸n.
El desencanto o desenga帽o vital no reclama el advenimiento de un superhombre, sino la aceptaci贸n con estoicismo de la autorregulaci贸n racional de la vida para la construcci贸n de nuestra personalidad libre. Nuestra 鈥渓ectura鈥 admite que su pensamiento se sustenta en un individualismo racionalista de abolengo kantiano y no en ciertas teor铆as de inspiraci贸n nietzschiana que reclaman simplemente la necesidad de un superhombre.
A diferencia de Kant piensa que no es posible una armon铆a social o pol铆tica entre los diferentes proyectos 鈥攓ue se cimientan en valores escogidos por decisiones personales鈥 de existencia individual. Mientras para Kant existen unas categor铆as para ordenar la realidad, para Weber las categor铆as son provisionales por la misma infinitud extensiva e intensiva de la realidad emp铆rica.
Para Kant la 煤nica manera de evitar la guerra es la existencia de sociedades con autoridad, pues el individuo si nadie se lo impide abusa de su libertad. Es posible la paz perpetua porque que el hombre, en su af谩n de supervivencia, va construyendo el r茅gimen pol铆tico perfecto. Reivindica 鈥攁 diferencia de Weber que piensa que los valores siempre est谩n enfrentados en una lucha tit谩nica鈥 el uso de la inteligencia para armonizar los valores individuales en la vida social y pol铆tica.
Weber aporta un cap铆tulo 鈥渢r谩gico鈥 de las relaciones entre la libertad individual y las sociedades modernas a la teor铆a pol铆tica. S铆 el concepto cl谩sico de tragedia se refiere a algo infausto, terror铆fico, lastimoso, desgraciado (alude a la conciencia de que nuestras ilusiones son desmesuradas y el destino tiene siempre la 煤ltima palabra), la 鈥渢ragedia鈥 en las sociedades modernas se enra铆za en el car谩cter y no al destino (la tragedia surge cuando el individuo tiene que elegir entre valores que poseen el mismo grado de nobleza.). A diferencia del nihilismo el conflicto 鈥渢r谩gico鈥 presupone la existencia de valores y, a su vez, que 茅stos valores est茅n en pie de igualdad porque no existen unos criterios un铆vocos para ordenarlos. Los hombres de las sociedades modernas soportan una existencia 鈥渢r谩gica鈥 porque viven en una sociedad en que existe un conflicto permanente entre los distintos valores.
En su tarea intelectual asume este car谩cter 鈥渢r谩gico鈥 y acepta el desaf铆o de luchar contra toda estructura supraindividual o entidad metaf铆sica que reclame una validez general de determinados valores.
Su actitud es tr谩gica y desencantada porque asume radicalmente el polite铆smo de valores. Al vincular la decisi贸n personal con la aceptaci贸n de las consecuencias de nuestros valores parece que formula una 鈥溍﹖ica decisionista鈥 de la responsabilidad. En cierta medida, s贸lo la responsabilidad con las consecuencias de nuestras decisiones, basadas en valores personales, permitir铆a tanto una pol铆tica no burocratizada como la libertad individual.
No explora esta posibilidad porque esta convencido que la racionalidad que posibilita la autonom铆a individual destruye, con un progresivo desencantamiento, todas las 鈥渆sferas vitales鈥 de la vida humana y, por consiguiente, no permite que los individuos gu铆en su vida con base a unos valores que han escogido personalmente. Esta racionalidad define la modernidad en los siguientes t茅rminos.

鈥 Diferenciaci贸n social de esferas dentro de la especializaci贸n e instituciones casi aut贸nomas.
鈥 Idea de ciudadano abstracta.
鈥 Adopci贸n de medidas burocr谩ticas como procedimientos en todas las instituciones pol铆ticas.
鈥 Racionalizaci贸n de la ciencia y la ley.
鈥 Separaci贸n de la esfera privada y la esfera p煤blica.
鈥 Secularizaci贸n de la cultura y uniformidad de valores.

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