El Dar y el Recibir Mental

Hoy te hablaré del dar y el recibir mental. Te hablaré de estas dos caras de una misma moneda. Ante todo debes comprender que si no eres capaz de dar tampoco serás capaz de recibir.

Msc.rafael Bestard Bizet
Msc.rafael Bestard Bizet
29 de junio · 607 palabras.
EL DAR Y EL RECIBIR MENTAL
AUTOR: Msc. Rafael Bestard Bizet
Psicoterapeuta y profesor de Psicología.
Hoy te hablaré del dar y el recibir mental. Te hablaré de estas dos caras de una misma moneda. Ante todo debes comprender que si no eres capaz de dar tampoco serás capaz de recibir. Cuando no das te vas llenando, te vas saturando y llega un momento que ya no te cabe más y mientras más te llenas, menos estarás en condiciones de recibir. ¿Cómo vas a poder recibir si ya estás lleno? La locura es precisamente eso: la mente se va llenando y llenando y llega un momento en que no puede con esa carga y la persona tiene entonces que salirse de la realidad, porque no puede recibir más. Ya está colmada. Si deseas salud mental tienes que aprender a vaciar la mente, tienes que aprender a soltar. Tienes que disfrutar del vacío. Es como la respiración: si botas profundamente el aire, entonces, automáticamente lo puedes tomar profundamente.

La vida consiste en ese equilibrio: dar y recibir. Observa con que bondad, con que generosidad, con que compasión el universo te da. Comprende que: Primero: No puedes dar nada que no tengas. Si no tienes felicidad, si no tienes alegría interior, si no tienes paz y serenidad mental no puedes darla. Y segundo: Si estás pleno de algo y no lo das entonces no puedes seguir recibiendo.
Me gustaría hacerte un cuento: Hay un monje viejo y uno joven atravesando un río y hay una muchacha muy atractiva pasando trabajo para cruzarlo. El monje joven la toma en brazos y la ayuda a cruzar. El monje viejo al ver que el joven ha violado los mandamientos de su religión comienza internamente a molestarse, comienza a llenarse de preocupaciones, reconvenciones, molestias, etc. Una vez cruzado el río y haber andado un buen trecho, el monje viejo no resiste más y comienza a recriminar y a criticar al monje joven por la falta que había cometido. El joven lo escucha pacientemente y al final le dice: “Hermano, yo dejé a la joven en la otra orilla del río pero tú sigues cargando con ella”.
Por eso: no te llenes de amargura, no te llenes de sufrimientos, no te llenes de temores, no te llenes de preocupaciones. Llegará un momento en que no podrás con esa carga. Y lo más lamentable es que: como es lo único que tienes, es lo único que estás dándole a los demás.

Te propongo un ejercicio que te ayudará a desapegarte de todo esas molestias mentales con las que cargas y que no te permiten andar ligero por la vida. Sin importar la posición en la que te encuentres, por favor, cierra los ojos suavemente, no los aprietes, deja caer suavemente los párpados, no debes sentir peso en los ojos. Ahora permite que todo el cuerpo se relaje y tensa sólo la mente. Tensa la mente todo lo que puedas, haz todo el esfuerzo que puedas, tensa toda la mente. Ténsala con todas tus fuerzas. Ténsala con todas tus fuerzas, hasta llegar a un clímax. Ahora permite que se relaje totalmente. Deja que la mente se relaje totalmente. Libera toda la tensión. Empezarás a notar relajación en tu interior. Sentirás que se ha calmado algo en tu interior, que desaparece la tensión, algo se queda tranquilo. Deja que se relaje totalmente; simplemente, relájate...! Eso es!, ya has dado, ya has soltado todo tu contenido mental, ya te has renovado. Ahora estás en condición de recibir. Que la paz sea contigo y que la pases bien.

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