Quien Da un Dedo Puede Perder el Brazo

Nosotros votaremos por propuestas reales por candidatos cuyas propuestas u planes de trabajo sean realistas y de acuerdo con la urgencia de nuestra país u municipios, que entienda el poder político como servicio a la sociedad, una persona con principios y valores que respete las reglas

Cicely Sanchez
Cicely Sanchez
31 de octubre · 943 palabras.
 
                                                                     Quien da un dedo puede perder el brazo

Nosotros votaremos por propuestas reales por candidatos cuyas propuestas u planes de trabajo sean realistas y de acuerdo con la urgencia de nuestra pa√≠s u municipios, que entienda el poder pol√≠tico como servicio a la sociedad, una persona con principios y valores que respete las reglas, que entienda el servicio al bien com√ļn, que prevalezca en √©l y su equipo la honestidad, justicia, solidaridad y responsabilidad, adem√°s el respeto a la dignidad de la persona humana, el respeto y protecci√≥n a los derechos humanos, andar en la verdad y reconciliaci√≥n, una persona con disposici√≥n a trabajar en equipo, identificado con la labor social, comprometido con el desarrollo de la regi√≥n, con capacidad de dialogo concertaci√≥n y la b√ļsqueda de acuerdos justos adem√°s de comprometido con la participaci√≥n ciudadana.

Licda. Cicely S√°nchez
Master en Criminología y Criminalística


Todos cuando votamos y nuestro dedito ha sido manchado por la tinta al momento de emitir nuestro sufragio, pensamos que hemos elegido al pol√≠tico m√°s acorde a nuestra necesidades de poblaci√≥n, sin tomar en consideraci√≥n que muchas veces no son pol√≠ticos sino politiqueros, o payasos que por azar del destino han podido llegar a optar puestos p√ļblicos, que m√°s tarde ser√°n el verdugo para una ciudadan√≠a que un d√≠a crey√≥ en el proceso democr√°tico, y bien se aplica que la boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Porque se hace esta reflexi√≥n porque muchos politiqueros sin escr√ļpulos que prometen dignidad, honradez, humanidad son las peores gandayas existentes, A la luz de un farol apagado estaba un ciego leyendo mientras un sordo le escuchaba, sin tomar posesi√≥n se crecen tanto como hule canche para medir calles, los que un d√≠a los llevaron al poder son las escorias m√°s grandes ante ellos, son incapaces de dar un saludo al que vende el peri√≥dico o dar las gracias al que les sirve la gasolina en una estaci√≥n de servicio, y para ponerlo m√°s dram√°tico humillan hasta la familia misma.

Y he aquí una muestra de lo anteriormente relatado, un concejal municipal electo, por uno de los tantos municipios que tiene Guatemala, osó insultar y amenazar a un miembro de su familia de muerte, aduciendo que él tenía el poder en ese momento y que el que se metiera con él, le iría muy mal, este personaje tiene antecedentes de mal trato intrafamiliar, agresividad, y de haber lesionado físicamente a un miembro familiar al punto de enviarlo a un centro hospitalario con un brazo partido en dos, al pobre le debitarían de decir Zapata... si no la gana la empata, realmente como le podrá ir a la población Guatemalteca con aprendices de políticos que si son capaces de destruir a su propia familia, capaces de que serán con una población, gracias a Dios no fue presidente de la Republica porque Hitler hubiera quedado un poroto ante este individuo. Si este es el comienzo, ¡cómo será el final!

Miremos caracter√≠sticas psicol√≥gicas de este tipo de entes y encontramos por ejemplo una personalidad t√≥xica pues, es aquella que donde quiera que llegue contamina el ambiente, lo enrarece, lo hace irrespirable. En lenguaje profano y criollo, un individuo t√≥xico es un rompe grupos, ¬ŅQu√© rasgos de car√°cter tienen estas personas? Antes se les sol√≠a llamar psic√≥patas, y mostraban esta triada de caracter√≠sticas: un patr√≥n de car√°cter muy r√≠gido ‚Äďejemplos: muy responsable o totalmente irresponsable, muy organizado o muy desorganizado-, por √ļltimo, una marcada inadaptaci√≥n social, laboral y familiar, producto de esa inflexibilidad caracterol√≥gica y de unas relaciones interpersonales malas.
La personalidad que más se acerca a un tóxico es el llamado narcisista. El nombre es tomado del mito griego de Narciso: se amaba tanto que mirándose en un estanque cayó en él y se ahogó. Los narcisistas tienen una inmensa sed de protagonismo, de sobresalir, y si no encauzan adecuadamente sus apetencias sociales y laborales, terminan destruyendo a cuanto grupo tiene el candor de acogerlos como personas normales. Porque, y aquí está el truco, los personajes tóxicos son al inicio simpáticos, agradecidos, listos, con carisma de líderes.

Desafortunadamente, muchas veces los seres humanos no acostumbran a aprender ni a escuchar a los dem√°s. Hoy en d√≠a no es habitual reclamar referencias cuando se solicita participar en un cargo p√ļblico. En los expedientes referenciales no consta cuantas veces ese trabajador fue sancionado por problem√°tico, por romper grupos o incidencias personales como agresividad nata, o psic√≥patas disfrazados. Si tiene la desdicha de comenzar en un trabajo donde cree que nadie lo conoce, y de pronto se aparece alguien que lo tiene calado, ni los jefes ni nadie prestan atenci√≥n al peligro. Porque, y es tambi√©n un infortunio, la √ļnica cura a la personalidad t√≥xica es mantenerla controlada; identificarla y al primer ruido, conducir al individuo por una circunstancia donde pueda purificarse. Si la personalidad emponzo√Īadora pasa inadvertida, y sin control sanitario, el da√Īo a las relaciones humanas puede estar garantizado. Las personas, sin embargo, y como sucede con las sustancias, rara vez hace caso a las etiquetas a no ser que tengan las calaveras y los huesos afuera.

"Agua y ajo: a aguantar y a joderse" es lo √ļnico que nos quedara con estos payasos aprendices de politiqueros. "El hombre arriesga la vida cada vez que elige, ¬°y eso lo hace libre!"

 Licda. Cicely Sanchez
Master en Criminologia y Criminalistica

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