A Qué Le Decís No Cuando “no” Decís No

¿Cómo te relacionás con el NO? ¿Qué pensás acerca de decir NO? ¿Qué creés que piensan los otros de vos cuando les decís NO?

Ilana Ventura
Ilana Ventura
21 de December · 485 palabras.
¿Cómo te relacionás con el NO?
¿Qué pensás acerca de decir NO?
¿Qué creés que piensan los otros de vos cuando les decís NO?

A la hora de decirle NO a tu jefe en algo que sabés que excede tu responsabilidad, ¿lo hacés?

Cuando tu papá o tu hijo te piden que dejes de hacer aquello que tanto estabas esperando porque quieren comer “ya”, ¿Cuál suele ser tu respuesta?

Cuando te fumás un pucho, cuando te comés un kilo de helado…

¿A qué le estás diciendo NO, cuando no decís esos No que están en tu cabeza, se trasladan a tu panza, a tu corazón y quedan allí estancados?

Decir que NO es una declaración que hará cambiar nuestro mundo, todo será diferente si comenzamos a decir que no a aquello que QUEREMOS decirle NO, o a aquello que sabemos que nos permitirá acercarnos al objetivo que estamos buscando.

Hace algún tiempo llegó a mis manos una poesía que me impactó por su claridad y, que ponía en palabras lo que creo a muchos nos pasa. Se titula No y la escribió Hugo Finkelstein:

No
No es no, y hay una sola manera de decirlo.
No.
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
No, se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto.
No.
Se dice una sola vez,
No.
Con la misma entonación,
No.
Como un disco rayado,
No.
Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es No.
Un No que necesita de explicaciones y justificaciones,
no es No.
No, tiene la brevedad de un segundo.
Es un No, para el otro porque ya lo fue para uno mismo.
No es No, aquí y muy lejos de aquí.
No, no me deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas,
ni puede dejar de ser No, aunque el otro y el mundo
se pongan patas arriba.
No, es el último acto de dignidad.
No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.
No, no se dice por carta, ni se dice con silencios,
ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha,
ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos;
ni con pena y menos aún con satisfacción.
No es No, porque no.
Cuando el No es No, se mirará a los ojos y el No se descolgará
naturalmente de los labios.
La voz del No, no es trémula, ni vacilante, ni agresiva y no deja duda alguna.
Ese No, no es una negación del pasado, es una corrección del futuro.
Y sólo quien sabe decir No puede decir Sí.

Cada vez que no puedo decirle NO a otro por educación, miedo o…, a la única persona que se lo estoy diciendo es a MÍ.

Ilana Ventura | Coach Ontológico | www.nimah.com.a

Comparte tu conocimiento y tus intereses con el mundo.

Publica un artículo →