Si se necesita implementar un control de acceso, es mejor dejar a un lado las opciones tradicionales y optar por sistemas biométricos como lectores de huellas o de la mano.

Por: Jhoyber Palacio

Los lectores vasculares, de palma de la mano, cada vez parecen tomar más acogida por razones que resultan lógicas. Para comenzar, son dispositivos que no requieren contacto y ello es algo que muchos valoran en un sistema de reconocimiento biométrico. En algunos casos particulares, otros sistemas –de contacto- pueden tener problemas como cuando las personas no los usan de acuerdo a sus instrucciones. Un ejemplo que vale la pena reseñar es el caso de algunas escuelas en USA, en las que sistemas como los de huella digital no fueron respuesta. No por su funcionalidad, sino por su mal uso.

En algunas escuelas de la Florida (USA) se había probado con varios mecanismos para agilizar las cosas en las cafeterías escolares, incluyendo escáneres de huella digital. Los niños siempre serán niños y así se pudo ver en este caso, ya que los lectores no fueron usados cómo se debía y se vieron muy afectados por la higiene de las manos de los niños. Por ello se buscó un mecanismo que no entrara en contacto con la piel de los infantes y así se optó por la tecnología de reconocimiento vascular de una compañía japonesa. Esta tecnología aporta, tal vez, uno de los mecanismos más prácticos porque los usuarios no deben tocar el escáner, además, es un mecanismo que requiere de un proceso de registro que toma menos de medio minuto.

El sistema de análisis de las venas de la mano, adquirido por algunas escuelas de la Florida, ha venido a ser la solución que antes no había sido posible encontrar. Es así que las largas filas en cafeterías son cosa del pasado porque, a la hora de ir por su almuerzo, los estudiantes ponen su mano sobre un el lector y éste valida la información, permitiéndole así a cada estudiante registrado acceder a sus alimentos.

La tecnología japonesa, que solucionó el problema, corre por cuenta de Fujitsu y ha permitido llevar al reconocimiento vascular a un nivel mayor, puesto que en el pasado este tipo de tecnología era muy costosa pero, con el paso del tiempo, sus precios han venido descendiendo. Vale la pena recordar que con otros sistemas de biometría ha pasado algo similar y si se compara el valor de un lector de huella hace 10 años, con el precio actual, se podrá notar una gran diferencia. Esto, por supuesto, ha permitido que cada vez más personas y organizaciones accedan a sistemas de reconocimiento biométrico, los cuales seguirán ganando más aceptación.

Con un control de acceso se debe siempre apuntar al mayor rendimiento y ello solo es posible si se acude a sistemas biométricos, con los cuales se validan identidades.