El Reiki es energía pura y la forma más sencilla de inducción de ésta al cuerpo es la Respiración. Al ser ésta un acto reflejo pocas veces le prestamos atención. Una respiración lenta y profunda nos lleva a estados de tranquilidad y calma a lo largo del día, obteniendo vidas más relajadas.

Por: Prema Shakti

El Prana (Energía Vital, también conocida como Ki), al ser el elemento energético que todo lo conforma, tiene manifestación cósmica (Prana Cósmico) en relación a la creación como un todo, y manifestación individual, es decir, además de cumplir una función universal, cumple su función dentro del movimiento del cuerpo humano desde el punto de vista orgánico y psicológico. El Prana individual está contenido por el Prana Cósmico y para el estudio que nos ocupa haremos referencia al Prana Individual, sus manifestaciones y efectos en el manejo de la energía Reiki.

La forma más elemental de captación de Prana que tiene el ser humano es la respiración, por ello nos atrevemos a afirmar que la forma en que respiramos es la forma en que vivimos. Es decir, la capacidad que tengamos para introducir Prana a nuestro cuerpo a través de la respiración determinará la calidad de vida en su aspecto físico y mental que podamos llevar.

La profundidad en la respiración y por lo tanto en la inducción de Prana al cuerpo depende mucho de la forma y técnica con la que estamos respirando. Si bien la respiración es un acto reflejo del ser humano, esto no implica que no exista posibilidad de mejorarlo para hacerlo más eficiente y provechoso.

La respiración en su aspecto más grosero nos permite mantener las principales funciones vitales. Podemos dejar de comer por un par de semanas, podemos vivir sin tomar agua un par de días, pero el detener nuestro flujo respiratorio de inmediato causa estragos en todos los sistemas del cuerpo. Tomando en cuenta esto, podemos comenzar a profundizar con respecto a los efectos de la respiración.

Recordemos que la respiración es nuestra principal fuente de energía, con cada inhalación estamos absorbiendo Prana que es distribuido a todo el cuerpo para posteriormente ser transformado en movimiento voluntario y/o involuntario, así como en ideas, pensamientos y emociones.

Sabiendo esto, podemos concluir que una respiración agitada y poco profunda implica un mucho mayor consumo energético y por lo tanto una mayor necesidad de inhalar y exhalar constantemente para satisfacer las necesidades energéticas del cuerpo.

Desde el punto de vista físico, la respiración agitada y poco profunda implica una mayor actividad del sistema respiratorio, así mismo un mayor esfuerzo del corazón al tener que intercambiar con más frecuencia aire oxigenado por dióxido de carbono, lo que al final del día produce mayor cansancio y estrés de los músculos involucrados con el proceso respiratorio.

Desde el punto de vista psicológico (y recordando que el pensamiento también es energía y por lo tanto se nutre del mismo Prana que inhalamos y exhalamos) una agitada respiración implicará un mayor movimiento mental en forma de ideas, pensamientos, fantasías, recuerdos, etc., lo que genera grandes dificultades para, en primer lugar obtener concentración a lo largo del día y por la noche problemas para concebir el sueño o bien para alcanzar estados de sueño profundo.

Por el lado de la concentración, una gran cantidad de ideas, pensamientos, fantasías, recuerdos, etc., me imposibilitan de mantener la concentración en un punto y por lo tanto el cumplimiento de las tareas del día se vuelve tedioso y complicado, sin que necesariamente lo sea.

En cuanto al descanso y la concepción del sueño, mientras el cuerpo baja su actividad al dormir, la mente y el pensamiento no se echan a descansar, sino que continúan en total funcionamiento. Si durante el día existió una respiración agitada y poco profunda, el pensamiento en consecuencia recibió una mayor cantidad de energía que durante las horas de actividad no alcanza a consumirse, por ello al momento de dormir el cuerpo puede reducir su actividad, pero la mente continúa con el mismo nivel energético. El pensamiento al ser energía requiere de consumirse para quedar en calma y la respiración agitada y poco profunda sólo genera mayor movimiento.

Por todo lo anterior es tan importante acostumbrar al cuerpo a respirar lenta y profundamente, llevando el aire hasta el diafragma para que su aprovechamiento sea mejor y exista menor necesidad de inhalar y exhalar constantemente.

Es muy importante señalar que de principio la práctica de la respiración lenta y profunda no tiene efectos tranquilizadores de inmediato. Hemos de tomar en cuenta que durante mucho tiempo nuestra respiración ha sido agitada y superficial por lo que antes de experimentar la tranquilidad que trae consigo la respiración profunda, se ha de equilibrar la energía que ya está dentro de nosotros con el nuevo flujo de respiración que estamos practicando.

PUNTOS IMPORTANTES A OBSERVAR:

Mientras practicamos la respiración diafragmática hemos de observar lo siguiente:

• ¿Qué sucede con mi cuerpo? ¿Siento mayor tensión, menor tensión, mareo, relajación, etc.?

• ¿Qué sucede con mi pensamiento? ¿Se agita, es tranquiliza?

• ¿Cuál es el pensamiento que más recurrentemente se presenta al hacer la respiración?

El Prana está involucrado en nuestra actividad física, psicológica y emocional. Nuestro motor de movimiento es el Prana, nuestros pensamientos están compuestos de Prana y todas nuestras emociones son también conformadas por él.

Si quieres conocer más sobre el Reiki y la respiración acércate a nosotros.
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