Breve relato de experiencias personales con empleos tradicionales y la seguridad que estos no me ofrecieron. Opciones para reemplazarlo.
Compartiré contigo las peripecias que viví cumpliendo con mis empleos durante más de 40 años. Luego me responderás si estás seguro con tu empleo o profesión.

Al concluir mi ciclo básico en la escuela, con mis flamantes 11 años de edad, comencé a trabajar de cadete en una oficina contable. Recibí órdenes de sus dueños y compañeras de trabajo, todos mayores que yo.

Como se trataba de una tarea “en la calle” -en la mayor parte del tiempo contratado (8 horas diarias y 4 los días sábados)- mis compañeras me hacían algunos encargos que yo llevaba a cabo sin descuidar mi responsabilidad, y con poca conciencia sobre sus consecuencias.

He aquí que a uno de los propietarios del estudio no le cayó bien esa situación y sin titubear cortó el hilo por lo más delgado. Allí tuve yo mi primera experiencia como desempleado. Hasta el día de hoy no me enteré si se tomó alguna represalia o medida disciplinaria en contra de mis ex compañeras.

Inmediatamente después, accedí como cadete y auxiliar administrativo en una metalúrgica. El salto de un puesto al otro fue a pocas semanas de haber ingresado, puesto que la única empleada administrativa que había en ese momento, abandonó la ciudad por causas personales y motivos que no hace falta ventilar aquí. Lo cierto es que con 13 años asumí responsabilidades de personas mayores, presupuestar, facturar, cobrar, realizar trámites bancarios, liquidar sueldos y jornales, correspondencia, etc.

Al cabo de cinco años de trabajar allí, el propietario de esta empresa trasladó su metalúrgica a otro lugar del país. Se fue adeudándome once meses de salario. (Sí, claro, era yo muy joven y por entonces no había demasiada protección para el empleo juvenil).

Gracias a Dios pude ingresar a otra metalúrgica, en la cual cumplí mis 18 años de edad, y con ellos, mi “blanqueo” como empleado.

Desde ese trabajo hubo una sucesión de otros que hube de cambiar para mejorar mi situación de ingresos mensuales y obtener más capacitación y experiencia en el rubro administrativo, con mis deseos de progreso continuo. También emigré hacia otros por razones de estudio, precisamente hacia la capital de mi provincia. En la ciudad de Córdoba experimenté una variada gama de situaciones, ya sea por fraude, porque no me pagaban lo que me habían prometido; por cierre de empresas; por incompatibilidad de caracteres entre jefe y subordinado al pretender demostrar mis conocimientos, los que podrían ayudar a mejorar la eficiencia en la tarea administrativa; y en otras empresas por otras razones similares.
Resultado de estas vivencias: trabajo hoy, mañana Dios dirá.

¿Estuve seguro en mis empleos? ¿Alguien me aseguró que tendría un empleo para siempre?
Es muy difícil conseguir “seguridad” en un puesto de trabajo, más si pretendes adquirir mayor conocimiento y capacitación para mejorar en tu puesto. Casi siempre encontrarás a alguien en tu camino dispuesto a arruinarte tus esfuerzos y objetivos. Observa que dije “casi siempre”, porque hay excepciones (contadas con los dedos de una mano).

En la vida surgen situaciones causadas o “casuales”, que hacen que nuestros planes u objetivos se derrumben como castillo de naipes.

¿Estás seguro con tu empleo o profesión?
Ojala no te lleve tanto tiempo como a mí darte cuenta de esa realidad.

Afortunadamente hoy, siglo XXI, existen otras formas de trabajo que nos permiten “asegurar” nuestro futuro, resultado éste que no encontraremos en un empleo o profesión tradicional.
Ese “seguro” se llama ingreso residual. En la próxima, hablaremos de él.

Saludos.

Este artículo fue contribuido por Norberto José Viarengo, periodista, investigador sobre marketing en redes (MLM) y trabajos desde casa. Emprendedor entusiasta de los negocios on-line, con experiencia en marketing de productos físicos. Actualmente desarrolla y promociona productos, servicios y herramientas de la empresa GVO, para el desarrollo de negocios on line. Visita su página http://www.norbertojviarengo.net o escríbele a njviarengo@gmail.com