Cuando tenemos un alumno que presenta problemas de lectoescritura debido a una dificultad en el aprendizaje, resulta muy difícil motivarlo para que colabore en la terapia. Esto puede obstaculizar su desarrollo cognitivo en todas las materias.

Por: Jenny Guerra Hernández

Aunque estemos en el siglo XXI y nuestros alumnos sean nativos digitales, la educación que reciben en el aula está basada fundamentalmente en el aprendizaje escrito. Por ello, las dificultades de lectoescritura debidas a una condición diagnóstica como la dislexia, o a un retraso en el aprendizaje consecuencia de otro trastorno, son algo que todo docente y psicopedagogo enfrenta en algún momento.
Si motivar a un niño hacia las matemáticas es posible utilizando exclusivamente objetos, para ayudarlo a superar sus problemas de lectura es imposible no utilizar textos escritos. Pero entonces, ¿cómo lo motivamos hacia la lectura sin que tenga que leer?
Créale la necesidad de leer
Una forma de motivar con facilidad a cualquier persona a la lectura, es colocándolo en una situación donde se vea obligado a leer para conseguir otro objetivo.
Lo que hay que hacer es averiguar lo que le gusta al niño o niña en cuestión y presentarle un problema real en el que se vea obligado a leer si quiere alcanzar su meta.
Un ejemplo, puede ser una niña que tiene problemas de lectoescritura, pero que adora los Pitufos. En este caso, lo que podemos hacer, es buscarle un libro tipo “Dónde está Wally”, pero de pitufos. Al principio leeremos nosotros, pero luego, a medida que la vemos ilusionada, le pasamos la responsabilidad de leer a ella. De esta forma, si quiere jugar a buscar los pitufos, tendrá que leer.
Ofrécele un audio de apoyo a lo que lee
Cuando éramos pequeños, todos hemos escuchado los cuentos de Disney en discos de vinilo. Estos audios nos permitían escuchar la historia mientras leíamos o antes de leer, aclarando la pronunciación de palabras que desconocíamos y ayudándonos a recordar mejor la historia.
Esto funciona exactamente igual con cualquier tipo de lectura. Simplemente, se trata de grabar en audio el texto que queremos trabajar con el niño o niña, y utilizarlo para ayudarle a interiorizar las palabras que va a leer.
Podemos presentarle la grabación antes de la lectura, utilizarlo para que siga la lectura con la vista mientras lo escucha o incluso, para prepararle actividades tipo cloze test, en donde falten palabras en el texto escrito, para que él o ella las complete al escuchar el audio.
Utiliza lecturas diseñadas para alguien más joven
Muchas veces, los niños y niñas que manifiestan pavor ante un libro para niños de su edad, se muestran más seguros ante los libros que están diseñados para sus hermanos pequeños. Por eso, una buena idea es buscar versiones del mismo texto, pero para alumnos menores.
Los textos para niños pequeños tienen más dibujos y ayudan a hacerse mejor la idea de lo que quiere expresar el autor, también utilizan letras de mayor tamaño y tienen menor número de páginas. Todo esto, hace que se reduzca la presión que el niño o niña siente ante la lectura y colabore en las actividades que le presentamos.
Todas estas son estrategias que he probado con éxito y que recomiendo en mis cursos y sesiones de intervención psicopedagógica. Lo cierto es que son simples formas de saltar la barrera que muchos niños y niñas con problemas de lectoescritura presentan y así, conseguir que superen sus dificultades lectoescritoras con más facilidad.
Espero que te hayan sido de utilidad y si las aplicas, me encantaría conocer los avances que experimentan las personas con las que las puesto en práctica.
Un saludo,
Jenny Guerra Hernández
www.PsicopedagogiaenCasa.com




Jenny Guerra Hernández es Maestra de Lengua Extranjera (inglés), Psicopedagoga, Psicomotricista, Coach personal experta en autismo, sobredotación y Creatividad.

Actualmente compagina su trabajo como coodinadora de los gabinetes psicopedagógicos Fácilmente con su trabajo como creadora de contenidos educativos digitales y marketer de internet.

Todos sus proyectos comparten la misma premisa: hacer fácil lo difícil y conseguir facilitar el aprendizaje de la persona independientemente de las dificultades que esta pueda tener.

A lo largo de su carrera profesional ha desempeñado infinidad de profesiones: artista plástica, profesora de danzas del mundo, cocinera para catering de comida internacional, bibliotecaria, etc.; Esta formación y su deseo por ayudar a los demás a convertirse en expertos en las áreas que deseen es su máxima inspiración.