La media de uso de metales per cápita, ha aumentado de 77 kilogramos en 1950 a 165 kilogramos en 1975 y 213 kilogramos en 2008. Sin embargo, estos promedios globales, ocultan el hecho de que el consumo de los metales está muy concentrado en un pequeño número de países.

Por: Pepe G

 En 2008, se produjeron en el mundo más de 1,4 miles de millones de toneladas de metales; el doble de la cantidad de 1970 y siete veces más que en 1950.
Desde la mitad del siglo XX, se han producido 40 mil millones de toneladas de metales: aluminio, arsénico, cadmio, cromo, cobre, oro, plomo, mercurio, níquel y acero.

Tras un crecimiento constante, desde los años del boom de la posguerra hasta 1974, la producción mundial de metales, se estabilizó durante los siguientes 20 años. Sin embargo, a finales de los 90 se inició mucho más rápido que anteriormente. Esta segunda expansión, fue impulsada principalmente por el espectacular crecimiento de la economía china. Las tasas de crecimiento del consumo se elevaron también en la India y Corea del Sur, aunque en menor medida que en China.

La media de uso de metales per cápita, ha aumentado de 77 kilogramos en 1950 a 165 kilogramos en 1975 y 213 kilogramos en 2008. Sin embargo, estos promedios globales, ocultan el hecho de que el consumo de los metales está muy concentrado en un pequeño número de países. Por ejemplo, en EE.UU. el consumo per cápita en 2008 (380 kilogramos) fue de aproximadamente nueve veces mayor que en China y 15 veces mayor que en India.

Entre la amplia gama de metales que se extraen para uso comercial, algunos son destacables. Los aceros producidos a partir de mineral de hierro, son con diferencia los más importantes en términos de peso, ya que representan el 95 % del total. El aluminio, obtenido de la bauxita, es ocupa un distante segundo lugar, seguido por cantidades considerablemente más pequeñas de cobre y de zinc.

Sin embargo, el peso no es lo único importante. Un grupo de metales, tales como arsénico, cadmio, cromo, mercurio, níquel y oro, dan lugar a importantes impactos ambientales, aunque se extraen en cantidades relativamente pequeñas. Como consecuencia de la gran cantidad de materiales que se extraen, las consecuencias ambientales de la de estos metales son muy serias: grandes cantidades de residuos y de sustancias tóxicas, así como eliminación de la vegetación.

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