Los sistemas biométricos, las cerraduras biométricas y todo lo relacionado con la biometría; ofrece productos ideales para aumentar los niveles de seguridad en negocios, escuelas, hogares y muchos otros lugares.

Por: Kate Navile

Los sistemas de seguridad han sido importantes durante muchos años. En épocas, no muy lejanas, los controles de acceso eran simples puertas, que luego fueron reforzadas por guardias de seguridad. Estos sistemas de seguridad fueron efectivos, durante un tiempo, pero comenzaron a ser victimas de personas inescrupulosas, que hacían lo posible para ingresar a lugares, a los que no habían sido autorizados con fines delictivos.

Gracias a los avances de la tecnología, se pudieron lograr diseños que ofrecían mayores niveles de seguridad y que representaban un completo desafío para los intrusos. Es así que se pasó del uso de puertas con cerraduras clásicas, a puertas con cerraduras electrónicas. Con la adopción de esta tecnología se pudo establecer un control de acceso, que resultaba, no sólo más efectivo que los anteriores, sino también más cómodo y rápido. Los usuarios de un sistema de puertas electrónicas contaban con tarjetas, que deslizaban en un lector y podían acceder a su sitio de trabajo o a información importante. Además, la labor del guardia de seguridad, con estos sistemas, se hizo complementaria, por lo que se contaba con un sistema con plan de respaldo.

Al igual que con las cerraduras clásicas, las puertas electrónicas comenzaron a presentar varios problemas. Los criminales encontraron formas de clonar o robar las tarjetas, por lo que era necesario buscar una nueva estrategia, que fuera a prueba de fraudes. Se necesitaba de un sistema que se asegurara de que sólo las personas autorizadas ingresaran a sitio determinado y que fuera imposible, que una persona sin autorización lo hiciera.

Por muchísimo tiempo la biometría había sido utilizada, con el fin de verificar la identidad de las personas. De este modo, los análisis de huellas digitales ya gozaban de confiabilidad y respeto, en el campo de la medicina forense, la identificación y la criminalística.

Al ver el carácter único e intransferible de las huellas dactilares, los expertos en soluciones de seguridad, decidieron que podrían usarlas en un control de acceso. Es así que se elaboraron los primeros diseños de sistemas biométricos dactilares, para ser usados como mecanismos de seguridad. Estos sistemas eliminaban por completo el uso de las llaves o tarjetas de ingreso y se basaban en algo que no podía ser robado, clonado o extraviado.

Con el paso del tiempo se pudieron establecer otras cualidades que podían ser utilizadas en un control de acceso, por sistemas biométricos, como los patrones oculares, los rasgos de la cara, las venas y hasta la voz.



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