Un reloj biométrico elimina prácticas como el marcado de tarjeta que un empleado hacía por otro. Gracias a la biometría, un reloj de éstos puede identificar a cada empleado al confrontar sus huellas dactilares.

Por: Jake Robinson

A medida que la tecnología avanza, los amigos de lo ajeno buscan maneras más modernas para hacer de las suyas. De hecho, es posible haber escuchado de cómo algunos bancos, bóvedas de seguridad, oficinas o residencias; han sido presa fácil de algunos bandidos. Por esta razón, hay que acudir a sistemas de seguridad que sean confiables.

Una manera de salvaguardar nuestras propiedades más valiosas es acudiendo a los sistemas biométricos. La biometría es la ciencia que trata con las características intrínsecas, de conducta o fisiológicas, de las personas. Los sistemas biométricos usan cualidades distintivas de los seres humanos como las huellas dactilares, el reconocimiento de voz, los análisis de patrones oculares, los chequeos de la forma de la cara y otros; que se aplican a modo de sistema de control de acceso.

En vez de los tradicionales códigos electrónicos o de las llaves o cerrojos, los sistemas biométricos solicitan una cualidad personal del usuario. Debido a que cada ser humano cuenta con características únicas, un control de acceso biométrico sólo le dará dicho acceso; a la persona o las personas que realmente lo merecen. Con esto se elimina el riesgo de que ladrones u otros criminales puedan pasar por un sistema de biometría, ni siquiera con sus técnicas más avanzadas.

Por lo general, un sistema biométrico se instala en la puerta de algún sitio, pero también existen otros artilugios como cajas fuertes biométricas, computadores con lectores de huellas y hasta teléfonos celulares que identifican a su dueño, por medio de su patrón cardiaco.

Volviendo a las puertas biométricas, éstas cuentan con cerraduras que tienen un mecanismo que usa cilindros rotatorios. Con estas cerraduras se pueden asegurar puertas, cajones, bodegas, etc. Además, estos dispositivos son a prueba de impacto y resistentes a temperaturas extremas, por lo que la única manera de abrirlas es suministrado una huella válida al sistema.

Existe la creencia de que un sistema biométrico puede ser burlado, usando dedos falsos o partes separadas del resto del cuerpo de una persona. La verdad es que esto es una leyenda basada en películas un tanto irrealistas. Los sistemas biométricos cuentan con dispositivos, que les permiten detectar tejido muerto o en descomposición, además algunos sistemas están conectados a mecanismos de vigilancia por lo que, ante cualquier comportamiento extraño, emiten una señal de alerta.

Los sistemas biométricos aportan soluciones de seguridad, que son mucho más sofisticadas y efectivas, que los otros métodos que ya son obsoletos y sobre todo ineficientes. De este modo, acudir a esta tecnología es casi una obligación.


Si se quiere implementar un control de asistencia que no permita trampas, un reloj biométrico es la mejor alternativa. Un reloj de éstos acude a la biometría y por ello sabe la identidad de cada usuario.