Si lo que se quiere es alojarse en una de las más exclusivas y tradicionales zonas de cualquier ciudad, estos sitios son los más adecuados para disfrutarlo. Toparse con el arte en un lobby que se asemeja más a una galería que a una zona de espera, es uno de los distintivos del alojamiento Boutique. Tropezarse, en cada esquina, con algunas de las principales obras de reconocidos artistas colombianos es el segundo paso en el menú. Y si lo que quiere es alojarse en una de las más exclusivas y tradicionales zonas de cualquier ciudad, estos sitios son los más adecuados para disfrutarlo. Tres aspectos a tener en cuenta si busca una estadía placentera y, ante todo, entrar en la onda de una tendencia mundial: los hoteles boutique.

Áreas donde los huéspedes se pueden encontrar con habitaciones, restaurantes, salones y hasta baños temáticos. “Deseamos que las personas se sientan como en casa, y eso lo logramos con el arte que tenemos en cada área del hotel. Entran y se sienten como en un centro cultural: hay dos muestras de arte y un lugar especial para el cine de autor donde se proyectan películas. En el patio, adecuado como zona social, hay conciertos de jazz en vivo que pueden disfrutar en compañía de los mejores vinos de la ciudad, pues otro de los espacios, es el bar de vinos, que junto con ese patio interno genera un concepto antiguo de lo que es la Medellín tradicional”. Esto es un ejemplo claro de lo que es un Hotel Boutique.

Un hotel con no más de 50 habitaciones y que está ubicado en sitios estratégicos de diferentes ciudades, con fachadas al mejor estilo de las construcciones de Soho en Nueva York, con techos que superan los tres metros en cada habitación y con camas de dos por dos metros.

Lujo que también se encuentra en Cartagena y que más que un lugar para dormir, se convierte en un espacio para disfrutar de un excelente toque de estética y buen gusto. Beatriz Molina, gerente del Hotel Boutique LM, deja claro que en este lugar “el visitante combina la comodidad de lo actual en las zonas sociales, con el encanto de una ciudad histórica y de leyenda. Son siete habitaciones decoradas con varias piezas traídas de distintas partes del mundo y en la terraza se observan las cúpulas de la Catedral de Santa Catalina y de la Iglesia de San Pedro Claver”.

Allí se hacen los distintos eventos sociales y junto a ello los visitantes pueden pasar a las distintas sesiones de spa ubicadas al aire libre y acompañadas, casi siempre, de ese azul brillante del cielo cartagenero. Un servicio completamente personalizado y, además de prestar los servicios tradicionales de un hotel, también cuenta con planes de aniversario, en donde se hace una decoración especial y cena privada con serenata en la terraza.
Propuesta en la que los demás países de Suramérica ya tienen terreno abonado, como es el caso de Buenos Aires, ciudad que guarda el encanto de los edificios reformados en donde los hoteles se convierten en saludables lugares desde su entrada hasta su última habitación. El Casa Calma es uno de ellos y en él la tendencia por los buenos hábitos está en primera línea. Su comida es parte de un menú saludable y todos sus productos, como los jabones o las hojas puestas en los escritorios, son de materiales reciclables que acompañan el concepto de protección por el medio ambiente. Una tendencia que ya está en la región y que en Colombia se puede disfrutar dehoteles en Medellín y hoteles en Cali entre otros.
Hablando de Cali, inauguraron un fantástico hotel Cali de estilo colonial, que puede tener algunos de los elementos mencionados.