Relato verídico que predijo la destrucción de juilines, pepescas, y manglares hoy en peligro de extinción y como el autor dejó de colaborar con su extinción
Corria el año de 1972, en este bendito Puerto de San José, era un domingo de los tantos que tiene julio, llovía y tronaba anunciando una de las famosas tormentas que tiene el invierno de Guatemala, Me desperte aburrido y con ganas de seguir durmiendo, entonces me dijo mi tata, ya no durmás patojo chingado, toma la atarraya y andá a traerte unos pescados que hoy es domingo y quiero un buen caldo pa, mi goma.
Me levanté de mala gana, le recete su dosis de "si papa" tome mi cafe de tortilla con un pan de dulce y me eche la atarraya al hombro. había dejado de llover y el cielo daba un espectáculo que invitaba a caminar, a paso lento y pensando en la Chana, llegué al rio María Linda, que por cierto está en otro municipio, Adoraba este río con sus corrientes aqui me enseño a pescar mi tata, a tirar la atarraya a picar con el cayuco y a sacar pepescas con ganteador de cuatro anzuelos.
Comensé a tirar la atarraya y a sacar moharras,bagres,viejas,pepescas y Juilines, poco a poco fuí llenando mi costal de los famosos juilines bigotudos que tanto le gustaba freir a mi nana, De pronto entre ls matas de bijague y tul del enano, aparecio una bella doña retemaschula que mi chana, se me quedó viendo fijamente con una mirada que recorrió todo mi cuerpo como cuando me eché mi primer trago,
-Que estas haciendo patojo, no ves que te estas acabando mis Juilines?
-No señora los Juilines son de Dios y de la gente son pa que comamos los que no tenemos trabajo ni comida.
-No patojo los Juilines son los guardianes del río, y deben permanecer por siempre para que no se seque nunca este sagrado manantial. Algún día las gentes del Puerto van a desear ver un Juilin, un cangrejo azul, un mangle colorado y ya no van a existir, pues serán exterminados por gente como tú que no saben el mal que hacen al pescar con esas atarrayas que se llevan no solo los peces para tu sustento sino también miles de peces pequeños que son atrapados y tu los dejas tirados en la rivera sin tener conciencia del daño que les haces.
-Perdón señora no había pensado en eso,le dije, pero mas por miedo a su presencia que por los Juilines que eso ni me va ni me viene,
De pronto la señora agarró el costal con mis pescados, mi atarraya, mi ropa y con una mirada fulminante me obligó a meterme al río desnudo a pedir perdón a los peces del María Linda.
-No tuve conciencia del tiempo ni del espacio, Cuando salí del río ya había anochecido, temblando del frio y desnudo comencé a caminar derrotado sin atarraya ni pescados de regreso a mi casa.
llegué como a las dos de la madrugada, me arroje llorando directo a mi cama de petate, y me quedé profundamente dormido.
-El canto de un galo de los tres que tenía mi nana en el patio me despertó, tenía hambre y una sensación de vacío el sol ya alumbraba alto sobre los magales de pashte. Un olor a pescado frito que tan bien conocía me acercó a la cocina, allí estaba mi nana cocinando unos ricos juilines.
-Que pasó mi nana? , le dije, quien trajo esos juilines?
-Callate patojo baboso, vos los trajiste anoche, por cierto que buena pesca hiziste, tu tata esta contento con vos. ya vendimos la mitá y vamos a secar la otra mitá para vender al mercado el domingo.
-No dije nada, me dediqué por muchos años a estudiar, me gradue de Lic. en Adminisrtración y hoy despues de casi cuarenta años relato este episodio real de mi vida.
Hoy me dedico a ayudar a las personas a que alcanzen su libertad financiera, Por cierto, en el Maria Linda ya no hay Juilines, ni Bagres, ni pepescas, mucho menos manglares colorados.
El señor nos alumbre y salvemos a nuestro planeta.
 


Si crees que puedes o si crees que no puedes tu tienes razón
Lic. Mainor Calderón
www.mainorobed.ws