En su concepción inicial las Emergencias Médico Móviles (EMMs) ofrecían a sus afiliados atención médica de emergencia con apoyo de equipamiento especializado transportado en ambulancias, que eventualmente transportarían al paciente al lugar donde sería internado. Creadas en Uruguay a partir de 1979.

Por: José Luis Vázquez

Fueron las primeras en el mundo en ofrecer este servicio por el pago de una cuota mensual. Estaban clasificadas en la legislación uruguaya como seguros parciales de salud.

En apenas dos décadas, las EMMs habían alcanzado un notable desarrollo. A mediados de 1999 ofrecían un amplio rango de servicios vinculados a la salud que iba mucho más allá de las emergencias.

Cubrían a más del 50 por ciento de la población de Montevideo, tenían una fuerte difusión en el interior, y se habían convertido en una amenaza para las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMCs), las instituciones de salud más emblemáticas del Uruguay.

Tras esta exitosa evolución, se enfrentaban a un gran desafío: mantener su rentabilidad y solvencia en su nuevo rol de instituciones prestatarias de salud. La población se había acostumbrado a confiar en la capacidad y desempeño de las Emergencias Médico Móviles, y a que ofrecieran coberturas cada vez más amplias. El sector había entrado en una fase de madurez, se daba una alta rivalidad entre las empresas y el entorno presentaba algunos factores desfavorables - el continuado envejecimiento de la población y la amenaza de una mayor regulación por parte del Estado.

Esta Nota describe el sector de las EMMs a mediados de 1999, y presenta los desafíos que las empresas más importantes del sector - UCM, SEMM y SUAT - debían afrontar en esas fechas.


Evolución de las Emergencias Médico Móviles en el Uruguay

La primera EMM fue Unidad Coronaria Móvil (UCM), creada en 1979. En ese momento ni el Ministerio de Salud Pública ni las IAMCs ofrecían atención de emergencia mínimamente satisfactoria. UCM ofreció un único producto novedoso: asistencia médica de emergencia para estabilizar las situaciones de carácter coronario. Consiguió un éxito considerable, cubriendo con eficacia y satisfaciendo la demanda de aquellos individuos más aversos al riesgo o conocedores de su proclividad a sufrir una crisis cardíaca aguda.

Otro motivo del éxito de las Emergencias Médico Móviles, quizás más importante aún, fue la percepción que del servicio de las EMMs tenía la población de Montevideo. En palabras de un profesional del sector, “las EMMs crecieron en el imaginario de la gente”. El elemento dinamizador fue la impresión popular que pertenecer a una EMM significaba "estar mejor cubierto". Se entendía que ante un accidente o sintomatología aguda se iba a ser atendido rápidamente por profesionales capacitados y eventualmente ser trasladado a un centro de asistencia competente. Dada una cuota mensual relativamente razonable, muchas personas –e inclusive grupos familiares completos– de los estratos de población de ingresos medios y altos de Montevideo, se afiliaron al sistema, aún cuando no constituían grupos de riesgo.

En este contexto, y a mediados de los años ′80, surgió un competidor de UCM, el Servicio de Emergencia Médico Móvil (SEMM), que comenzó con dos ambulancias. Esta empresa fue creada por un grupo de entre 25 y 30 médicos pertenecientes a UCM que decidieron escindirse debido a discrepancias con la dirección de esta empresa y porque creían poder convertirse en propietarios de un negocio rentable.

UCM no creyó en la viabilidad de SEMM ni en que pudiera constituirse en un rival serio, por lo que no reaccionó ante su entrada. En realidad, si UCM hubiera tomado represalias, hubiera sido casi seguro que SEMM hubiese desaparecido, dada su precaria situación financiera.

SEMM tuvo éxito gracias a la creciente demanda, a las bajas barreras de entrada y a la falta de reacción de UCM, así como al esfuerzo de sus médicos, que trabajaron durante muchos meses sin recibir compensación económica. Algunos observadores estimaban que a los dieciocho meses la empresa ya estaba en el punto de equilibrio. Se desarrolló así un mercado duopólico que permitió a ambos jugadores la obtención de una elevada rentabilidad. El producto de SEMM fue esencialmente el mismo que el de UCM - brindar servicios de emergencia a sus afiliados a cambio del pago de una cuota mensual - si bien adoptó un posicionamiento un tanto diferente. Mientras UCM se posicionaba a sí misma como especialista en el ámbito coronario, SEMM lo hizo prestando especial atención en materia de pediatría. Este posicionamiento fue exitoso en tanto que le permitió conseguir en pocos años una fuerte posición competitiva, además de conseguir una ventaja frente a sus rivales: el patrón de afiliados a SEMM era sensiblemente más joven.

La tercera de las principales empresas del sector, SUAT (Servicio de Urgencia, Emergencia, Asistencia y Traslado), se creó en 1991. Al igual que SEMM, fue conformada por un grupo de médicos anteriormente pertenecientes a UCM -aproximadamente cincuenta- que se desvincularon de la misma ante las oportunidades profesionales y de mercado detectadas. Estos también trabajaron durante muchos meses sin percibir una remuneración.

SUAT se enfrentó desde sus inicios a unas condiciones del entorno y del mercado diferentes a las de sus antecesoras. El mercado había superado la fase inicial y se hallaba en pleno desarrollo, existiendo algunas instituciones ya consolidadas. Por otra parte, el posicionamiento de las EMMs había cambiado. Ya no se limitaban a su ámbito de actuación inicial, sino que también ofrecían servicios denominados “no de urgencia”. Esta evolución respondía tanto a la creciente competencia en el mercado de las Emergencias Médico Móviles como a las posibilidades de negocio detectadas y la creciente demanda de servicios adicionales por parte de la población. El lema adoptado por SUAT “Pase lo que pase, donde quiera que pase, a la hora que pase”, acabó de definir el nuevo rol de las EMMs como instituciones prestatarias de salud.

La estrategia de SUAT para entrar en el mercado consistió en buscar una relación calidad-precio superior a sus competidores. Ofreció precios más reducidos a los de sus dos rivales y prestó sus servicios a costos operativos menores.

Los menores precios fueron viables ya que la situación competitiva anterior los había establecido en un nivel suficientemente alto para que con precios más bajos el negocio continuara siendo rentable. Los costos operativos fueron reducidos al incorporar automóviles pequeños para realizar los servicios no de urgencia, evitándose ocupar equipamiento y profesionales caros. De hecho, SUAT fue la primera en introducir esta práctica, luego copiada por los demás competidores.

Sorprendentemente, no hubo tampoco en esta ocasión respuesta de los competidores instalados. SUAT consiguió así consolidarse como la tercera empresa de importancia del sector. Existían también otras EMMs, pero no habían sabido aprovechar las oportunidades del mercado y tenían cuotas poco significativas.