Vivimos un autentico  festival de vidas privadas, en una era de autentica verborrea e incontinencia comunicativa.
Se escribe más que nunca, se comparten comentarios personales más que nunca, estamos obsesionados en comunicar con ..….., no se sabe bien, con quien.
Vivimos un autentico festival de vidas privadas, en una era de autentica verborrea e incontinencia comunicativa.
Se escribe más que nunca, se comparten comentarios personales más que nunca, estamos obsesionados en comunicar con ..….., no se sabe bien, con quien.
Así, comunicar se vuelve un verbo intransitivo. Por tanto no es comunicación lo que se busca es exhibicionismo. El sujeto exhibicionista, no acostumbra a exhibir para alguien, exhibe por exhibir.


Foucault ya describió la tendencia de los mecanismos de poder a no actuar en negativo, a no recluir, ni excluir, a su tendencia a orientarse y a actuar positivamente, a promover el discurso, a hacer hablar; un poder que ahora otorga un escenario técnico y, que, con sorprendente insistencia, persigue lo insignificante, y le obliga a nombrarse . . . Un poder, en conclusión, que se define, por el modo en que otorga una relevancia injustificada, desproporcionada, al cuerpo y al pensamiento anónimo, regenerándolo como figura pública.

Este empeño del poder por organizar formas alternativas de comunicación y conocimiento, mediante un nuevo engranaje, tecno-informacional, hace que recuperar el pensamiento foucaultiano sea indispensable para los nuevos movimientos sociales que piensan la Sociedad de la Información desde la enfatización del poder de los vínculos y la lógica de las redes.

Con demasiada facilidad se ha otorgado al instrumento, sea el Twitt , Whatsapp, y a lo siguiente, que ya debe estar y no me enterado aún, un protagonismo excesivo atribuyéndoles poderes casi mágicos como instrumentos movilizadores, esto en el mejor de los propósitos, pero que en su mayoría son usados para fines de lo más banal.

Parece como si el panóptico foucaultiano correspondiente al momento de modelo hegemónico industrial centralizado o descentralizado, se haya invertido y ahora el centro del dispositivo directamente lo ocupe el observado y no el observador. Todo nuestro “yo” esta el red, lo que hacemos en agendas de Google, lo que sentimos en facebook, lo que comemos, etc, etc....

Nunca en las historia de la humanidad se ha publicitado tanta información personal, somos más exhibicionistas y estamos más expuestos que nunca, malgré nous:
Muchos de nosotros utilizamos el correo de Google y aceptamos una clausula que permite a esta empresa monitorizar el contenido de nuestros mensajes privados, de ahí que aparezca publicidad correlacionada con nuestros textos en la columna de la derecha. Seguro que la información que estamos aportando a Google no se la daríamos ni a nuestra madre (c′est le temps !!).

Además existe un enlace entre Gmail y Facebook que interrelaciona todas las direcciones a las que has mandado un e-mail y te puede presentar como un posible amigo al director de La Caixa al que mandaste un correo quejándote del importe de una comisión. (parece un chiste, pero a mi me ha pasado).

Todas estas sofisticadas técnicas que utilizan complejos softwars de inteligencia artificial y evaluación por expertos analista se han desarrollado a partir del 11 S del 2001 por motivos conocidos y aplicados a la inteligencia militar.
Yo aconsejaría a los enfermos del twitt y del face, que paren, mediten y en lugar de exponer impúdicamente su mediocridad e intoxicar a sus semejantes con frases autocomplacientes y fotos del gato, se dedique a leer buena literatura.

Que lean, que interioricen conceptos, que establezcan un dialogo consigo mismos a través del libro y no con desconocidos, que pasen de la fase éxima a la íntima. Igual que pasaron, o no, de la oral a la anal.

La mejor medicina para liberarse de la face-dependencia es un buen book.
Igual que para aligerar la insatisfacción sexual, no hay nada como un buen polvo.

Cada vez sabemos menos sobre más cosas:
Un consejo colega: pasa del zapping cultural imperante, concéntrate en un buen libro y profundiza sólo en él y sólo en él. Te lo aconsejo como terapia ante la avalancha de información e impúdica exhibición en Internet, que está logrando que la gente cada vez sepa menos sobre más cosas; lo que algunos, como Castells, llaman la sociedad de la desinformación informada.

La soledad conectada:
Vivimos en un simulacro continuo de la hiperconexión y del goce inmediato, simulamos tener muchos amigos, sin el trabajo necesario de construcción de la amistad. Lo mismo ocurre con el sexo, substituido por el sexo virtual, o cibersexo, en el que no sólo esta ausente el compromiso sino el otro (otra)


Slogan Librerías Gandhi
Hace unos meses leí en El País un artículo divertido sobre la relación entre Facebbok y Twitter con el exhibicionismo y en narcisismo.

Para el articulista, John Carlin Facebook, es la mejor opción para los exhibicionistas, un espléndido escaparate para aquellos que sienten necesidad de compartir con el mundo los detalles íntimos de sus vidas, desde el primer beso con la nueva novia (clic, la foto; clic, enviado a los amigos de Facebook), al aquí estoy yo con mi bikini de rays, zapatillas Nike, al delicioso café y cruasán del desayuno.

Twitter, por el contrario, se acomoda más al narcisista, a aquel que tiene que demostrar al máximo número de gente posible (el gran indicador de esta red es el número de followers o seguidores, personas que voluntariamente buscan el perfil de uno y se apuntan para recibir lo que el elegido quiera decir) lo listo o gracioso o ingenioso que es, o lo informado que está sobre los acontecimientos mundiales.

Para la antropóloga Paula Sibilia todo estamos inmersos en lo que ella denomina el show del yo.

Facebook, Web 2.0 , blocs,…. la proliferación de los reality shows en la televisión, las biografías en el mercado de libros y de los documentales en primera persona en el mundo cine, entre otros.

Siguiendo a Sibila, hoy a diferencia del siglo XVIII en el que se separo lo público de lo privado, la intimidad prácticamente forma parte del espacio público. La autora sostiene que dentro de esas tecnologías ser célebre se presenta como la máxima a la que todos debemos aspirar.

Todos estas plataforma unidas a los dispositivos de grabación, reproducción y difusión actuales vinculados a Internet, coadyuvan a convertirlo en un “gran laboratorio”, que permite experimentar y diseñar nuevas subjetividades; es decir, nuevas formas de ser y de estar en el mundo. Y así fue, como anónima concejala de no sé qué pueblo, que se sentia mal aprovechada dadas su cualidades físicas, decide ser celebre. Olvido Hormigos decidió hacer realidad su fantasía de pornostar.

Albert Pérez Novell