Emprender no es lo mismo que trabajar. Muchas personas siempre se quedan en un negocio pequeño por no entender esta diferencia.

Por: Maribel Acq

A como están las cosas hoy en día, mucha gente buscar otras opciones para ganar dinero, especialmente con el trabajo en casa.

Muchas mamás dejan el papel de amas de casa por necesidad, más que por desarrollo personal o profesional.

Con tanto problema con la economía y los salarios, un negocio parece la mejor opción para mejorar la calidad de vida de toda la familia.

El problema es que muchas solo alcanzan a tener otra trabajo, más que un negocio en forma.

La razón es porque tener un negocio en casa no significa trabajar en casa. Hay muchas emprendedoras que tienen un negocio de comida en casa pero que no cocinan; tienen empleadas que lo hacen.

Hay otras que tienen un negocio de jardinería pero no son jardineras, tienen empleados que hacen las cosas por ellas.

La visión que tienes de un negocio es lo que hace la diferencia entre ser una trabajadora y ser una emprendedora.

Una emprendedora tiene que trabajar, pero una mujer que trabaja no necesariamente es una emprendedora. Para eso bien puedes trabajar en una oficina o trabajar desde tu casa en el negocio de alguien más.

Ser una emprendedora implica cambiar tu visión y crear un negocio. Eso incluye buscar maneras de hacer cosas que tal vez no sabes o no puedes hacer, buscar clientes, oportunidades, crecimiento, etc.

Y mientras las emprendedoras están en esto, muchas otras se la pasan trabajando para conseguir algo de dinero, en vez de trabajar para crecer.

Claro que alguien tiene que hacer el trabajo directo del negocio, ya sea vender, cocinar, comprar y todas esas cosas, pero tu trabajo más importante como emprendedora es crear una operación que te permita crecer y ganar cada vez más.

De otra manera te conviertes en la esclava de tu propia creación, pasando de un día de trabajo arduo a otro y a otro. ¿Qué no se supone que emprendes para mejorar tu calidad de vida?

Si estás pensando en emprender algo, antes de buscar el producto perfecto o la franquicia más exitosa, piensa si ya pasaste de trabajadora a emprendedora.

Algunas lo hacen naturalmente, a algunas les toma más tiempo y hay quienes nunca dan el salto.

Para que no caigas en la rutina, primero edúcate para emprender. Lo demás lo puedes ir sacando sobre la marcha o comprar alguna de esas franquicias famosas que hacen todo.

Pero para tener éxito, lo primero es verte en el espejo y preguntarte: ¿Quiero trabajar o quiero emprender?


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