Hay diferentes significados de felicidad. Quizá tantos, como personas hay en el planeta. Por eso es sensato que usted también se pregunte ¿qué es la felicidad para mí? Lo real es que, ahora y aquí, es el momento ideal para ser feliz. “El pájaro no canta porque sea feliz; es feliz porque canta” (William James)


Hay diferentes significados de felicidad. Quizá tantos, como personas hay en el orbe. Para algunos está en la obtención de bienes materiales, para otros en el encuentro espiritual. O bien encontrarla en el trabajo, en el placer, durmiendo, estando en período de vacaciones o escuchando un cómico.

Pero también puede ser acertando el premio mayor de la lotería, enamorarse perdidamente -y ser correspondido-, ser padres y miles de ejemplos más que llenarían un libro entero. Por eso es sensato que usted también se pregunte ¿qué es la felicidad para mí?

La felicidad es una actitud, es un estado mental, una disposición. El hecho de realmente sentirse feliz, es tener la información correcta, más la práctica de esa información en sí. En lo cotidiano siempre hay pequeñas alegrías, pero rara vez somos capaces de verlas. El dilema radica en que muy pocos son los que se dan cuenta.

Parece ser que es “normal” ser infeliz, que ser feliz es algo así como pertenecer a una especie en extinción. Se nos ha hecho creer a través de las generaciones que hay que sufrir para ser “buenos”.

Que uno nace para sufrir y que debemos ser un simple engranaje de ese valle de lágrimas, cuando en realidad podemos ser “buenos” también siendo felices. Por eso, soy de la idea de que la vida no es para disfrutarla un segundo y en el resto estar saltando entre sufrimiento y sufrimiento.

Hay quienes sostienen que la felicidad es un estado pasajero, efímero, accidental, y que cuesta mucho atraparla. Aconsejan que lo ideal no es correr todo el día tras ella -así como un cazador persigue afanosamente a una rápida y esquiva presa-, sino vivirla cuando ésta se presente.

Lo real es que, ahora y aquí, es el momento ideal para ser feliz. La felicidad no es como una moneda que se guarda y se puede utilizar más adelante. Hoy es el momento de usarla, pues mañana deberé disponer de otra moneda distinta.

Observe el ejemplo de los niños, quienes normalmente están felices. Ven lo positivo muy por encima de lo negativo. Siempre están dispuestos a reír y al buen ánimo. Sin embargo, ya en edad adulta, se dice que de 100 personas, apenas 10 expresan que son totalmente felices, lo que es un promedio alarmantemente bajo.

Marcelo Tarde Benítez
Periodista. Escritor. Conferencista Motivador. Consultor Internacional.

Artículo extractado de su libro "Cómo Vivir en el Planeta de la Confusión". Visita nuestra página web, escríbenos, y con gusto te contestaremos. Si te gustó este artículo, puedes reproducirlo, siempre y cuando sea fielmente y mencionando nuestra fuente, o sea nombre y web. Estamos a tus órdenes, que tengas un gran día!

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