La duración inicial del contrato de la renta de la casa será libremente pactada en un inicio por el propietario y el inquilino. Si esta duración fuera inferior a cinco años, una vez que vence este contrato, se prorrogará de manera obligatoria por plazos anuales hasta que la renta de la casa alcance una duración mínima de cinco años.

Por: Lilach Galor

Esta situación puede evitarse solo si la persona que renta el departamento comunicara al propietario de la vivienda, con treinta días de anticipación a la fecha de terminación del contrato, que no desea renovar el contrato.

De lo contrario el contrato quedará renovado de manera tácita si en un período de un mes anterior a la finalización del contrato ninguna de las dos partes manifiesta por escrito que no quiere renovar.

Es así que en caso de estar de acuerdo con el contrato de renta del departamento, tanto el inquilino como el propietario, no deberá hacerse un nuevo contrato.

Una vez alcanzados los ocho años de renta de una casa o departamento, el contrato inicial finaliza por lo que deberá realizarse un contrato nuevo.

Durante los primeros cinco años de duración del contrato, el monto de la garantía o fianza no estará sujeto a actualizaciones. Pero cada vez que el arrendamiento se prorrogue, el propietario podrá exigir que la fianza se actualizada de acuerdo al precio de la renta de la casa vigente en el momento de la prórroga.

Asimismo la ley establece que durante los primeros cinco años de duración del contrato la renta de la casa se aumentará o disminuirá conforme a la variación del Índice de Precios de Consumo (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística. Es decir que si el IPC aumenta, el precio de la renta también, en cambio si el IPC disminuye, cosa que resulta muy poco probable, el alquiler también disminuirá.

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