Cuando nos mudamos a otra ciudad debemos pensar en la mejor solución para nuestra casa, pues la podemos vender o alquilar y así recuperar un poco de dinero.

Por: Mario Uno

Me voy al extranjero. Estoy harto de este país, de todas sus limitaciones, de toda su ignorancia... ¿habéis leído a don Mariano José de Larra? Fue un periodista romántico del XIX (redundancia innecesaria, pero bueno) que en uno de sus artículos, “En este país”, resume muy bien lo que pienso yo de este sitio. Y eso que adoro mi ciudad, Barcelona; una cosa no quita la otra. Me voy a Londres, a todo esto: tengo un buen nivel del inglés, el único idioma que manejo sin contar el español y el catalán, así que voy a aprovecharlo. Eso sí, antes tendré que vender el piso; y más o menos me he informado de lo que suele salir vender un piso en Barcelona, así que más o menos lo tengo todo organizado.

De todas formas, todavía no tengo muy claro que quiera venderlo. Es mío por derecho, está a mi nombre y, bueno soy realista: ¿y si mi experiencia en Londres sale mal?, ¿y si, pese a todo, echo de menos vivir aquí?, ¿y si la situación mejora con los años y ya no me resulta insufrible? Si ocurre algo de eso, ya no tendré un seguro; de modo que también me estoy planteando la posibilidad del alquiler en Barcelona: alquilarle el piso a estudiantes o a gente que esté de paso, ganarme un dinero y, encima, conservándolo en todo momento.
Uno de los motivos por los que creo que esto puede salir bien es que una amiga mía tiene a su nombre un local de alquiler en Barcelona, y el asunto le va bien. Sé que un local no es exactamente un piso, pero si una cosa va viento en popa, ¿por qué la otra no va a seguir el mismo camino? Bueno, ya lo veremos; de momento, cincuenta por ciento lo tengo en vender y el otro cincuenta en alquilar.

Lo ideal sería vender el piso de Barcelona y así viajar resueltos económicamente, aunque también podríamos ponerel piso en alquiler en Barcelona.