Posponer - Ahora… o ¡Nunca!

Comience una nueva vida. Deje de posponer. El cambio es aquí y ahora. Hágale frente de una buena vez por todas a las cosas que tenga pendiente, y hágalo hoy mismo! Recuerde la frase de Miguel de Cervantes que dice “por la calle del ya voy, se va a la casa del nunca"...

Marcelo Tarde
Marcelo Tarde
9 de abril · 384 palabras.
El no efectuar una tarea aún pudiendo, sin ninguna duda, es de los contrincantes internos más duros de derrotar, y que obstaculizan a cada instante, nuestros más fervorosos ímpetus de cambio.

Es un comportamiento típico de los incompetentes, quienes suelen dejar todo “para después”, “otro día” o “más adelante”, argumentando que hoy no tienen tiempo, o simplemente que no lo pueden hacer ahora. El posponer tendrá grandes efectos nocivos, los cuales se verán reflejados con el transcurso del tiempo.

Debemos comprender que si postergamos las situaciones, especialmente aquellas que no nos gustan o que implican riesgos, solamente estaremos aplazándola. Esta situación nos pondrá peor aún, pues generarán en nuestro interior sentimientos de culpas, que nos taladrarán así como una mecha perfora la madera, sin piedad alguna. Aunque inventemos mil y una excusas para justificarnos, nos estaremos disfrazando con el triste personaje del enemigo propio.

Entonces vendrán (por enésima vez) las tradicionales frases, esas que nunca se cumplen, los engaños a nosotros mismos con auto-promesas de cambio que jamás realizamos: “el año que viene”, “cuando cumpla 20, 30, 40 o 50”, “cuando inicie la dieta”, “a partir de hoy”… ¿Le son familiares?

Exclamaremos a los cuatro vientos que vamos a “empezar” cuando cambie el clima, cuando el país tenga otro presidente, cuando mejore la región, cuando se supere la crisis, cuando los hijos sean más grandes, cuando pintemos la casa, cuando vendamos el terreno que tenemos en el fondo, cuando pase esto y aquello.

Siempre estaremos pendientes de algún suceso externo para producir ese cambio interno. Pero ese día jamás llegará. Así, los años pasarán inexorablemente, pues recuerde que el tiempo no espera por nada, ni por nadie.

Mientras tanto, si seguimos posponiendo, los sueños se derrumbarán uno tras otro, arrastrados por esa maligna correntada de la desidia. Y todo por no hacerle frente de una buena vez a las cosas que tenemos pendientes, hoy. ¡Pobre de aquel que se duerme en las telarañas del mañana!
Marcelo Tarde Benítez
Periodista. Escritor. Conferencista Motivador. Consultor Internacional.

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