Con los Ojos Bien Abiertos

www.marcelotarde.com -Normalmente los seres humanos vemos, pero no observamos. Si estimulamos la capacidad de observación, obtendremos más y mejores datos sobre lo que queramos saber. Podremos deducir cómo es una persona, a qué actividades se dedica, si es sincero o un embustero y otros detalles.

Marcelo Tarde
Marcelo Tarde
26 de junio · 392 palabras.
 

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* “Millones vieron la manzana caerse, pero Newton se preguntó, ¿por qué?” (Bernard Baruch)

Normalmente los seres humanos vemos, pero no observamos. Si estimulamos la capacidad de observación, obtendremos más y mejores datos sobre lo que queramos saber. Podremos deducir cómo es una persona, a qué actividades se dedica, si es sincero o un embustero y otros detalles.
Ya hablaremos más adelante respecto al Lenguaje Corporal, con el cual podremos deducir -con un fantástico porcentaje de aciertos-, características de los seres humanos con los que tenemos trato esporádico o bien de aquel que jamás habíamos visto antes.
También nos habremos de referir acerca de la importancia determinante de la comunicación, pero el afinar nuestra capacidad de observación, el prestar mayor atención a detalles que la mayoría suele pasar por alto, nos dará mayor sensibilidad y beneficios incalculables en nuestras relaciones sociales, laborales, amorosas y de toda índole.
Préstele atención a todas las personas, por más que usted piense que no tienen nada que comunicarle.
Por más que lo invada el orgullo y usted piense que no tiene nada que aprender de ese extraño -sea por su apariencia, por su estado mental y físico, o por su condición material-, debería prestarle atención. Pues podría llevarse unas cuantas sorpresas. Todos siempre tienen algo que decirnos, con o sin palabras, y de ellos siempre podremos aprender algo nuevo.
Así es que, no se duerma, no se engolosine. Porque cuando todo va demasiado bien, normalmente uno baja la guardia. Como aquel boxeador que cuando ya cree tener la pelea ganada, cuando menos lo espera, su rival le asesta un golpe sorpresivo, mortífero y certero, y lo derrota.
Ahí sobreviene lo que normalmente denominamos “mala suerte”, que no fue otra cosa que el no haber estado alerta. Por eso, usted debe tener una antena, un radar funcionando las 24 horas, estando atento a sí mismo, a lo que ve, escucha y huele. Todo el tiempo, en todos lados.

Marcelo Tarde Benítez
Periodista. Escritor. Conferencista Motivador. Consultor Internacional.

Artículo extractado de su libro "Cómo Vivir en el Planeta de la Confusión". Visita nuestra página web, escríbenos, y con gusto te contestaremos. Si te gustó este artículo, puedes reproducirlo, siempre y cuando sea fielmente y mencionando nuestra fuente, o sea nombre y web. Estamos a tus órdenes, que tengas un gran día!

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