Napoleón Bonaparte, un Genio Que También Tuvo Suerte

Nació para no ser nadie y lo fue todo, destinado a tener poco fue el dueño de media Europa, pequeño y de rostro enfermizo le tuvieron miedo los reyes aún después de muerto, poseedor de una inteligencia incomparable, y de una ambición a la par, Napoleón fue para muchos el más grande militar.

Adán J. Loredo
Adán J. Loredo
15 de diciembre · 1595 palabras.
Sali√≥ del lugar menos inesperado y pudo hacer lo que ning√ļn otro hizo antes o despu√©s de √©l. Sin embargo, no todo se lo debi√≥ a su gran inteligencia, muchas cosas, algunas a pesar suyo, tuvieron que pasar para que Napole√≥n viera la oportunidad de realizar sus muy enormes sue√Īos de grandeza.

En el a√Īo de 1768 Francia absorbi√≥, aplicando la ley de que el fuerte devora al d√©bil, a la peque√Īa isla de C√≥rcega. Los corsos se defendieron pero con poca fortuna. Un peque√Īo pa√≠s con unos cuantos miles de habitantes no pod√≠a ni so√Īar que lograr√≠a medirse con Francia. Entre los patriotas corsos hab√≠a un joven matrimonio integrado por Carlo Bounaparte y Letizia Ramolino.
Pertenec√≠an a la peque√Īa aristocracia local, √©l era ambicioso con muchos sue√Īos en su cabeza, ella una mujer de temperamento y voluntad de hierro. Pronto vino la derrota de los corsos y con ella el segundo hijo del matrimonio. Lo llamaron Napoleone y, curiosamente, quer√≠an que siguiera la carrera de militar. Muy pocos padres han acertado tan bien cuando se atreven a elegir la carrera de sus hijos.

El padre, Carlo, pronto comprendi√≥ que seguir con su orgullo no le ayudar√≠a en lo mas m√≠nimo para cumplir con sus ambiciones. Su nobleza corsa dentro de la aristocracia francesa de nada le servir√≠a, por ello opto por afrancesarse, y lo hizo bien. Consigui√≥ una beca para que su hijo estudiara en la prestigiosa escuela militar de Paris. Al padre, que naci√≥ corso, le fue sencillo hacerse franc√©s, pero al hijo, que naci√≥ franc√©s,¬†tardo muchos a√Īos para¬†dejar de ser corso.

En su juventud, el futuro emperador no comprendi√≥ que algo fundamental para conseguir sus metas era el hecho de haber nacido como ciudadano franc√©s. Sin embargo, √©l no se sent√≠a bien porque en Francia era visto como un extranjero, era un muchacho de noble familia de una peque√Ī√≠sima isla que estudiaba junto a j√≥venes nobles de las m√°s importantes familias francesas.

Y ciertamente ten√≠a raz√≥n en sentirse desdichado. Como estaban las cosas en Francia, con un rey due√Īo de todo y de todos que solo le deb√≠a explicaciones a Dios, Napole√≥n hubiera tenido que armarse de paciencia para escalar pelda√Īos en la carrera militar, y de mucha m√°s paciencia para que le dejaran dirigir ej√©rcitos en una guerra.

Pero repentinamente todo cambio. El pueblo, forzado por el hambre, se levanto en armas verdaderamente enfurecido. El rey Luis XVI, que no estaba a la altura de las circunstancias, se limito a prestar su cuello a la guillotina. Junto con él cayeron su esposa y todos los aristócratas que no huyeron a tiempo. En Francia andaba suelta una fiera adicta a matar, ya no solo a los nobles sino a todo el que se atravesara en su camino. El país se trasformo en republica donde todos eran iguales: aristócratas y plebeyos iban a la guillotina que no discriminaba a nadie.

El art√≠fice de todo era un fan√°tico llamado Maximiliano Robespierre, al que pocos lo parec√≠an unos cuantos miles de muertos con tal de lograr la tan so√Īada igualdad. Un Lenin nacido un siglo atr√°s. Pero Robespierre pensaba que la fiera ten√≠a riendas, que obedec√≠a y que √©l era el que tiraba de ellas. Estaba equivocado, y para que le quedara claro tambi√©n lo pasaron por la guillotina.

Después de tanta sangre y destrucción, la fiera se canso y se quedo dormida, pero las cosas estaban demasiado lejos de mejorar. Los reyes vecinos, temerosos de de que la Revolución se extendiera, y mas temerosos de correr la suerte del rey francés, le habían declarado la guerra a la Francia republicana. La cosa no se veía fácil en el país galo, ya que para hacerle frente a una guerra tan complicada hacían falta militares de carrera, pero estos habían sido guillotinados porque para ser, en ese entonces, un militar de alto rango, era necesario ser aristócrata. Solo quedaba echar mano de los jóvenes militares con mayor talento.

Fue entonces cuando apareci√≥ la gran oportunidad que esperaba Napole√≥n. Su primera prueba fue en el puerto de Tol√≥n, donde los contrarrevolucionarios hab√≠an permitido un desembargo de ingleses. El joven militar recupero de forma brillante el puerto y obtuvo el rango de general de brigada. Nada mal para un hombre de veinticuatro a√Īos. Y por fin dejo de ser corso, Napoleone Bounaparte paso a ser, como se le conoce hoy, Napole√≥n Bonaparte.

Ten√≠a una raz√≥n muy poderosa para cambiar de nacionalidad: en su patria chica dif√≠cilmente habr√≠a conseguido un ej√©rcito de 20.000 hombres armando a ni√Īos y ancianos, en cambio en Francia podr√≠a hacerse de un mill√≥n de soldados, los suficientes para dominar Europa.

De Tol√≥n en adelante seria imparable como militar. Su siguiente logro fue contener un amotinamiento que amenazaba con derribar el gobierno revolucionario. Masacro a sus adversarios y obtuvo otro ascenso. Poco despu√©s se cas√≥ con una viuda mayor que √©l, con dos hijos y una p√©sima reputaci√≥n: Josefina de Beauharnais, su gran amor, su amuleto y su dolor de cabeza durante varios a√Īos. Reci√©n casado se fue a Italia, porque Francia segu√≠a en guerra con media Europa, y fue ah√≠ donde mando por primera vez un ejercito y donde dejo bien claro todas las veces que pudo que era un genio para la guerra. Atacaba a sus enemigos por todas partes y a todas horas si el clima lo permit√≠a o no.

Cuando sus adversarios se limitados a las maniobras tradicionales, Napoleón los sorprendía de la forma más inesperada. Para ellos era como si un jugador de ajedrez repentinamente viera que su adversario mueve la torre como si fuera un alfil. A la par de su habilidad en la guerra, mostraba también sus ambiciones. Ya no era un extranjero y en Francia ya no se guillotinaba a cualquier persona por cualquier cosa. El directorio que gobernaba sabía que Napoleón era una espada de dos filos, pero de momento para salvar al país les serviría y bien.

Despu√©s de la campa√Īa de Italia se hizo famoso en toda Europa. √Čl mismo ya sab√≠a la grandeza que alcanzar√≠a en poco tiempo. Se fue a Egipto a hacer una guerra muy a su estilo, es decir, injustificada, y cuando regreso a Francia fue √ļnicamente para apoderarse del pa√≠s, primero dio un golpe de Estado y se hizo c√≥nsul, poco despu√©s, en 1804, emperador. Para desgracia de los reinos vecinos, su sed de guerra era insaciable, lo quer√≠a todo para √©l y la forma de conseguirlo era mediante las armas. En los reinos conquistados colocaba a un hermano suyo a la cabeza, que tenia necesariamente que rendirle cuentas ya que √©l era el emperador. Como su amada Josefina no pudo darle un hijo, tan necesario para heredarle su imperio, le cobro todas las infidelidades del pasado y se divorcio de ella. Obligo al emperador de Austria, un arist√≥crata de la milenaria familia Habsburgo, a que le diera a su hija Mar√≠a Luisa en matrimonio.

De esa manera su hijo, a diferencia de √©l, llevar√≠a en sus venas sangre real. Justo cuando naci√≥ su hijo, cuando parec√≠a que su dinast√≠a se perpetuar√≠a, comenz√≥ su ca√≠da. Hab√≠a invadido Espa√Īa y sustituido al rey, pero los espa√Īoles no se daban por vencidos, tampoco el zar de Rusia y mucho menos la poderosa Inglaterra, pa√≠s al que se quedo con las ganas de invadir, por la sencilla raz√≥n de que hab√≠a mar de por medio.

Algo que Napole√≥n no tomo en cuenta, fue que los soldados requieren muchos a√Īos desde que nacen hasta que pueden pelear. Las guerras mermaban su ej√©rcito y cuando invadi√≥ Rusia dejo a sus mejores soldados bajo la nieve. Pronto sufri√≥ su primera gran derrota. Su suegro le quito a su esposa y a su hijo, √©l fue encerrado en la isla de Elba y un rey Borb√≥n regreso a gobernar en Francia. Parec√≠a que estaba acabado, pero a√ļn le quedaban fuerzas para la √ļltima batalla. Escapo de su prisi√≥n y regreso a Francia. No fue necesario derrotar al rey Borb√≥n, su sola presencia lo hizo salir huyendo. Pero ten√≠a demasiados enemigos y ya no era tan poderoso. Poco duro su nuevo gobierno, √ļnicamente cien d√≠as. Quisiera o no, estaba obligado a ir a la guerra a jug√°rselo todo. Junto todos los soldados que pudo, pero no fueron suficientes.

Una mancuerna entre alemanes e ingleses lo derroto en Waterloo, en junio de 1815. Esta vez lo encerraron en una isla mucho m√°s lejos de Francia, Santa Helena. No era viejo, apenas y ten√≠a cuarenta y cinco a√Īos, la Revoluci√≥n hab√≠a acelerado todas sus haza√Īas. Vivi√≥ en su prisi√≥n durante seis a√Īos hasta que muri√≥ el 5 de mayo de 1821, al parece de c√°ncer.

Dej√≥ dos hijos, el leg√≠timo y el bastardo. El primero no llego lejos, el miedo a su padre hizo que lo tuvieran prisionero en Austria hasta que muri√≥ de tuberculosis a los veinti√ļn a√Īos. El segundo, id√©ntico f√≠sicamente a su padre pero sin apellido, tuvo que subordinarse a otro emperador Bonaparte, al parecer tambi√©n bastardo pero con apellido, y de pasada compartir a su esposa con √©l. Era obvio que ni hermanos ni sobrinos, ni hijos leg√≠timos o bastardos, tendr√≠an la inteligencia y las oportunidades que Napole√≥n tuvo para hacerse en su momento el hombre m√°s poderoso del mundo. Millones de personas murieron para que cumpliera con sus ambiciones, pero el luto quedo en el olvido y solo quedan, y perduraran por siglos, las haza√Īas del genio militar.

Ad√°n J. Loredo

Comparte tu conocimiento y tus intereses con el mundo.

Publica un artículo →