Falacia Argumentun Ad Hominen. el Congo, Santa Ana, el Salvador.

En libros de lógica se ha escrito sobre las falacias; sin embargo, no todos son coincidentes. El tema es abordado de diferentes maneras.

Jaime Noé Villalta Umaña
Jaime Noé Villalta Umaña
16 de abril · 1049 palabras.
Este artículo, no tiene la finalidad de cuestionar lo anterior, sino hacer un examen práctico, que permita comprender el concepto; pero además, plantear ejemplos personales, resultado de la experiencia; que podrán ayudar a comprender un tema complejo; pero además, un concepto utilizado en la cotidianeidad.

Como dije anteriormente, al hablar de falacias, los autores no logran ponerse de acuerdo, en cuanto a su definición; sin embargo, para algunos éstas constituyen “errores de razonamiento” (COPI, Irving M. “Introducción a la Lógica”. Pág. 59). Peter Belohlavek, en su libro titulado “El Origen de las Falacias Humanas”, expone que hasta el desarrollo de la lógica integradora fueron consideradas, como anteriormente se expuso; sin embargo, investigaciones realizadas en 7 países durante 4 años, observando a 8 personas de cada cultura, permitieron concluir que una falacia es “una conducta funcional que permite afirmar creencias o necesidades”. La investigación antes dicha, inició en 1985 y finalizó con un proceso de implantación en 2002 y su síntesis en el 2003. Los países en los que se realizó el estudio fueron: Alemania, Argentina, Brasil, Chile, Inglaterra Japón y Estados Unidos de Norteamérica.

Al analizar detenidamente las distintas clases de falacias, puedo emitir una opinión de carácter personal, en el sentido de que “no toda falacia es un error en el razonamiento; pero toda falacia, pretende crear un error en el razonamiento de una persona” (aseveran algunos, que todas las falacias son razonamientos que violentan alguna regla lógica). Lo anterior, significa que las falacias pueden ser construidas de manera razonable, pero su fin es confundir el razonamiento humano. De ahí, la importancia de identificarlas en los usos del lenguaje, caso contrario, nos convertiremos en víctimas de aquellos que hacen uso audaz de ellas. En lógica se definen como razonamientos incorrectos persuasivos. Enfatizo, no existe una clasificación universal. De manera tradicional se dividen en formales y no formales.

¿Qué es una falacia no formal? Errores de razonamiento por falta de atención en el tema o por ambigüedad utilizado en el lenguaje. Se dividen en falacias de atingencia (no debe interpretarse como tino o acierto; sino como la conexión que se establece entre una y otra cosa) y de ambigüedad. Aclarando, una falacia por atingencia es la falta de conexión entre premisas y conclusión.

Debido a lo complejo del tema, trataré nada más una; lo importante de ella, radica en que es común su uso; pero además, la experiencia vivida me da elementos de juicio para escribir al respecto.

En El Congo, Santa Ana, El Salvador, se creó un lema que dice: “YO SOY EL CONGO”. Sus creadores, argumentan que el municipio en referencia se identifica con las frutas, especialmente la sandía, la piña y la naranja. Ante lo anterior, he escrito al respecto, dando a conocer que lo anterior no forma parte de la identidad municipal. Pues bien, como era de esperarse se han pronunciado algunas personas; pero por el tema en referencia, cito un comentario que nos ayudará a comprender el concepto y la definición de la falacia “Argumentun ad hominen”.

Comentario

“Qué pena Lic. Villalta, nunca creí que usted no fuera participe de un gran proyecto enfocado a lo nuestro, que lástima que su ideología política lo ciegue de la realidad”. La anterior es una falacia no formal por atingencia; tal como quedará demostrado.

Obviamente se evita el uso del nombre de la persona que lo publicó; por respeto a la identidad personal.

Mis argumentos para sostener que se equivocaron y no tienen madurez para rectificarlo; son los siguientes: “En este municipio he vivido desde hace años; por cierto empecé a recorrer las calles y atajos de sus caseríos y cantones desde mi infancia. El único Cantón, que sobresalió por el cultivo de naranja es El Guineo y por cierto se cultivaba piña; pero en pequeña escala. En el relacionado cantón es digno de recordar, la molienda; pues tenían un Trapiche, fabricaban dulce de panela y otros derivados de la caña de azúcar. Sin embargo, al realizar una investigación en el área geoeconómica, no se puede vincular al municipio con cultivos de naranja, piña y sandía”. No somos un municipio cuya economía dependa del cultivo de frutas. En el Cantón El Pezote se cultiva “jocote de conserva”; pero en pequeña escala. Así las cosas, se aclara “lo de las frutas”, es una vinculación que se viene haciendo desde hace varios años de manera equivocada, pero hasta hoy, le han dado especial énfasis.

Ahora bien, al analizar la tesis planteada en el comentario transcrito, podemos advertir que se estableció una relación con “ideología política”. ¿Fue creado el lema “yo soy El Congo, con fines político partidistas? La respuesta cae por gravedad; caso contrario, el análisis debió enfocarse de manera distinta y tocar aspectos pertinentes; me refiero, a la cultura, idiosincrasia, economía y otros; que nos dan identidad municipal; pero sobre todo, hacer ver mi error. El caso es que no hay plantaciones de naranja y piña; mucho menos sandía. Como el lector puede observar, las razones antes indicadas no tienen relación con identidad política de partido; por tanto, el comentario en análisis constituye una falacia por atingencia.

Habiendo expuesto lo anterior, definamos el concepto de falacia “argumentun ad hominen”. Esta se define, como un razonamiento que ataca o desacredita a la persona que defiende una tesis; lejos de presentar razones adecuadas para refutar argumentos o conclusiones.

Vale la pena destacar que señalo errores cometidos por dirigentes de un partido político; para ello, presento argumentos, tal como usted puede leerlos en el artículo titulado: “Arena. Elecciones internas, 2011. El Congo, Santa Ana, El Salvador”. Lo que ha originado como era de esperarse comentarios; pero lamentablemente, como no pueden argumentar para refutar mis razonamientos, ponen en tela de juicio mi honorabilidad y capacidad.

Finalmente, una falacia argumentun ad hominen, constituye incluso, un reproche u ofensa en contra de la persona y no la tesis. La incapacidad de objetar con razonamientos, conduce a un ataque al hombre, hablando en sentido genérico, jamás sexista. Su uso en política de partido, es frecuente; de ahí, la importancia de identificarlas en el uso del lenguaje.
Por Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.

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