Entrevista a Guillermo Chas, un carismático abogado que brilla con luz propia

A sus 31 años, Guillermo Chas junta la experiencia de profesionales que doblan su edad. Con un perfil académico intachable, sólida presencia en los medios, y una nutrida agenda de contactos, su carrera toma impulso pero no lo marea.

Gustavo Cegan
Gustavo Cegan
6 de enero · 1501 palabras.

Guillermo Chas llega puntual al lugar de encuentro, caminando a paso firme, de impecable traje y corbata, haciendo gala de su buen porte. Mira fijo a los ojos mientras extiende su mano para saludar con firmeza y agradece la invitación para esta entrevista.

La primera apariencia reafirma lo que me dijo un colega periodista de una de las radios más importantes de la región: Guillermo tiene la impronta de quienes están para grandes cosas.

Desde su irrupci√≥n en los medios en un resonante caso judicial ocasionado por violaciones a los derechos humanos durante la gesti√≥n de la emergencia sanitaria, ocasi√≥n en la que demostr√≥ una solidez de abogados con a√Īos de trayectoria, tuve el inter√©s de poder dialogar con √©l y entrevistarlo.

Las circunstancias hicieron que nuestro contacto se demorara más de lo que pretendía, pero sus continuas apariciones en medios de todo tipo - desde canales de televisión hasta los principales diarios de la región - me permitieron seguir sus pasos en tercera persona y confirmar la impresión que tuve cuando lo escuché por primera vez: Guillermo Chas brilla, y lo hace con luz propia.

Nacido en la Ciudad de Buenos Aires un 27 de julio de 1990, su decisi√≥n de radicarse en el interior del pa√≠s no pudo borrar - al menos por ahora - el acento que caracteriza a los porte√Īos. Y tampoco pudo con esa personalidad imponente, que, muy posiblemente, es la que le permiti√≥ abrirse paso y hacerse de un nombre propio en tierras que suelen recibir con cierto recelo a los rioplatenses.

"La verdad es que el acento es lo √ļnico que tengo de porte√Īo" dice Guillermo Chas y contin√ļa "siempre me sent√≠ muy identificado con los valores y las tradiciones de los pueblos y el interior hist√≥rico de nuestro pa√≠s, y desde chico so√Īaba con poder radicarme lejos de la gran ciudad".

Su preocupación, confiesa, giraba en torno a un preconcepto que le habían transmitido algunas personas cercanas: la supuesta falta de oportunidades en un país como la Argentina, donde Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires.

"Sin embargo, el deseo de buscar otro estilo de vida pesó más y, en un momento, empecé a pensar que esa debilidad podía ser una fortaleza: en la Capital ya estaba todo hecho, y la experiencia que había adquirido allí podía funcionar como un diferencial para desarrollarme profesionalmente en un lugar más tranquilo" explica Guillermo.

Su teoría no falló. Luego de haberse recibido de abogado en la Universidad Católica de Puerto Madero, donde no solo consiguió dos becas y un promedio de 9,67 sino que fue Presidente del Centro de Estudiantes de Derecho - cargo en el que lo antecedieron personalidades como Daniel Hadad y Jorge Sapag - y, también, de la Federación de Centros de Estudiantes; y tras sumar valiosos antecedentes laborales, tomó la decisión de partir.

Lleg√≥ a la Provincia de Corrientes con veintinueve a√Īos de vida y once de experiencia en el √°mbito de la pol√≠tica y el derecho. Durante los cinco a√Īos de estudios trabaj√≥ en una consultora pol√≠tica donde conoci√≥ a funcionarios y candidatos del m√°s alto nivel y, a los veinticinco, fue nombrado Jefe de Despacho en la Legislatura por una diputada que hab√≠a sido su jefa en la agencia de consultor√≠a.

"Me tuve que dejar la barba porque ten√≠a un aspecto de baby importante, y las apariencias lamentablemente tienen su efecto a la hora de ganarse un lugar y hacerse respetar" dice esbozando una sonrisa y gesticulando efusivamente. De ocho personas que ten√≠a a cargo, seis lo superaban en edad, y un par en estudios de posgrado. Ah√≠ tuvo que poner a prueba los dotes de l√≠der que hab√≠a adquirido en la pol√≠tica universitaria, a la que denomina "la sala de pr√°cticas" en la que experiment√≥ antes de dar el siguiente paso.

De Jefe de Despacho pas√≥ r√°pidamente a Director General, en el √°rea de Reforma Pol√≠tica. Particip√≥ en la creaci√≥n de leyes de relevancia institucional pero, por sobre todo, aprendi√≥ que "la pol√≠tica es un lugar donde debe primar la tolerancia y la b√ļsqueda de consensos entre los disensos: ese concepto de rosca que reivindic√≥ un ex presidente de la C√°mara de Diputados es muy cierto, la pol√≠tica es dialogar, escuchar, ponerse en el lugar del otro, buscar puntos en com√ļn y respetar la palabra empe√Īada y los acuerdos alcanzados" reflexiona.

Durante esa etapa, construyó vinculaciones que trascienden las extracciones ideológicas y recalan en los más variados ámbitos, construyendo una base de contactos con personas influyentes del mundo empresarial, gubernamental, judicial y del tercer sector con las que conserva y cultiva un trato fluido que, como un círculo virtuoso, amplía sus conexiones y abre nuevas puertas.

Si bien empez√≥ a estudiar Abogac√≠a "para entender al Estado de Derecho con una mentalidad jur√≠dica", decidi√≥ ejercer la profesi√≥n en paralelo a su actividad p√ļblica y confiesa que siempre tuvo un inter√©s a√ļn no concretado por la funci√≥n judicial. Fund√≥ su estudio, que pronto se transform√≥ en una consultora en asuntos jur√≠dicos y pol√≠ticos. El nombre no fue para nada original: Guillermo Chas y Asociados.

"No es una cuestión de vanidad" aclara y fundamenta "yo considero que, cuando uno se convierte en su propia marca, tiene que esforzarse continuamente para cuidar y aumentar su reputación. Mi trabajo y mi nombre son una misma cosa, entonces cuidar a uno me obliga a cuidar el otro, sabiendo que una distracción puede ser desastrosa."

Sus afirmaciones van de la mano con su accionar. A fuerza de apariciones constructivas y did√°cticas en los medios tocando temas de inter√©s, como tambi√©n con participaci√≥n profesional en casos legales y cuestiones de asuntos p√ļblicos de relevancia ("privilegiando calidad sobre cantidad", aclara), su carrera creci√≥ y sigue creciendo.

Lo p√ļblico, por su parte, tambi√©n sigue ocupando un rol central en su d√≠a a d√≠a. "Es mi pasi√≥n y, como dice Francella en El Secreto de sus Ojos, uno puede cambiar de todo menos de pasi√≥n" sostiene.

"Me form√© e hice experiencia pensando siempre en ocupar espacios desde donde se pueda hacer un aporte a la sociedad y a la vida de la gente. Ser funcionario p√ļblico, en cualquier poder o nivel del Estado, es una responsabilidad que debe tomarse en serio, y yo as√≠ lo siento." dice Guillermo Chas que, actualmente, es Jefe de Gabinete en la Municipalidad de It√° Ibat√©.

Antes hab√≠a ocupado un cargo apenas menor en otra localidad del norte correntino, Ca√° Cat√≠: all√≠ fue Secretario de Coordinaci√≥n pero, al ser v√≠ctima de una acusaci√≥n que luego no tuvo sustento ante la Justicia, decidi√≥ dar un paso al costado. "La presunci√≥n de inocencia a veces desaparece ante declaraciones falaces y malintencionadas que se vociferan en p√ļblico para da√Īar y, si bien uno puede obtener un resarcimiento por el da√Īo que ocasiona una calumnia o una injuria, en el momento del problema hay que ser prudente y privilegiar el inter√©s institucional por sobre el personal" sostiene y cita lo dicho por Eduardo VIII al abdicar a la Corona Brit√°nica "a veces hay que renunciar a los honores e irse por un tiempo para que todo pueda verse con m√°s claridad."

"Siempre hay que saber que en toda partida se deben sacrificar algunas piezas y conservar la calma porque, al final del juego, el tiempo pone las cosas en su lugar. Eso nunca falla." agrega haciendo √©nfasis en la √ļltima frase.

Seg√ļn Guillermo, "las crisis traen oportunidades que deben ser aprovechadas y, despu√©s que corre el agua debajo del puente, la verdad siempre triunfa. En todos los √≥rdenes de la vida." Ese, sostiene, es su mantra.

Por enésima vez desde que comenzó nuestra charla, su celular vibra y él lo mira de reojo. Esta vez se excusa y atiende la llamada. Resuelve rápido el diálogo con su interlocutor pero avisa que lo están esperando para una reunión que no tenía prevista.

Viendo que el tiempo se acaba, le hago una √ļltima pregunta a Guillermo. Quiero saber c√≥mo hace un joven de su edad para desarrollar una carrera tan ascendente y multifac√©tica.

Su respuesta sorprende con una humildad que no termina de encuadrar con su imagen imponente pero que suena totalmente auténtica y genuina: "no creo que lo mío sea nada extraordinario, quizás el plus es que puedo hacer lo que me gusta en mi vida profesional y eso simplifica el día a día, pero hay muchísimos jóvenes con carreras ascendentes dando vueltas, solo es cuestión de salir a buscarlos y darles espacios para que puedan contar su historia."

Guillermo pudo contar parte de la suya, y dejó en claro que el brillo que genera no lo encandila. Mientras se levanta y se acomoda el saco, se despide y se aleja. Enfila como para perderse entre la gente pero, antes de desaparecer, se voltea y me dice "Gustavo, gracias por la entrevista, pero, por favor, dale espacio a más jóvenes. Demostremos que es falso cuando muchos dicen que la juventud está perdida."


Sitio web oficial de Guillermo Chas y Asociados

También podés consultar el sitio web personal de Guillermo Chas en www.guillermochas.com.ar.

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