La realidad es que no todo el mundo puede permitirse el lujo de adquirir una hipoteca y menos de un inmueble sin muchas posibilidades de negociación.

Por: Tony Walters

La realidad es que no todo el mundo puede permitirse el lujo de adquirir una hipoteca y menos de un inmueble sin muchas posibilidades de negociación.

La vivienda usada siempre ha sido más vendida que la nueva, tal y como muestra la mayoría de las estadísticas oficiales de la compraventa de viviendas. En los tiempos que corren, no todo el mundo puede permitirse el lujo de formalizar una hipoteca y menos de una vivienda sin muchas posibilidades de negociación. Por eso, los expertos señalan que la adquisición de un piso de segunda mano, relativamente viejo y situado en pleno centro de la localidad, es la mejor opción de compra en estos momentos. La razón es que conlleva menos cargas financieras y se puede negociar mejor su precio de compra.

Asimismo, también depende de la situación personal del vendedor y de que si le urge la venta. En esos casos, se puede llegar a aplicar un descuento aún mayor. El aspecto de conservación de la vivienda también es fundamental a la hora de fijar el precio. La superación de la Inspección Técnica de Edificios (ITE) debe ser un mínimo indispensable, ya que si se compra una casa muy barata, pero sin los mínimos requisitos de habitabilidad, los costes posteriores para reformarla y llevar una vida mínimamente confortable pueden dilapidar tu poder adquisitivo.

Los años de antigüedad pueden ser un factor que juegue en favor de los compradores con intención de realizar una inversión inmobiliaria, ya que estos inmuebles suelen necesitar alguna reforma. Por eso, se amplía el abanico de posibilidades para poder rebajarlos a la hora de negociar su compraventa.

¿Considerando la posibilidad de adquirir un piso o apartamento de lujo?

A diferencia de lo que ha sucedido en otros segmento de mercado más asequibles para el ciudadano de a pie, las viviendas de súper lujo no han sufrido un revés tan duro y los precios han mostrado mayor estabilidad. Estamos ante un mercado muy pequeño. La oferta es más limitada lo que reduce la competencia y permite que los precios se mantengan más estables.

No obstante, la vivienda de alto standing también se ha visto obligada a apretarse el cinturón. En pleno ‘boom’ el metro cuadrado se pagaba entre 12.000 y 10.000 euros. Ahora ronda los 9.000-8.000 euros. En Madrid, por poner un ejemplo, los precios se mueven por encima de los 2.300 euros el metro cuadrado frente a los algo más de 3.000 euros a finales de 2007 (-23%), según datos del Ministerio de Fomento.

El autor del artículo es especialista en inversiones inmobiliarias.