Las rondas infantiles y los juegos tradicionales nos hacen recordar aquella época de nuestra infancia cuando éramos muy pequeños y nos tomábamos de la mano formando una ronda; sin duda, hace parte de la recreación infantil

Por: Wilderson Ramirez

Las rondas infantiles y los juegos tradicionales nos hacen recordar aquella época de nuestra infancia cuando éramos muy pequeños y nos tomábamos de la mano formando una ronda; sin duda, hace parte de la recreación infantil. Girábamos y cantábamos con la alegría que el canto y el juego pueden provocar en un niño. Una buena maestra parvularia o un buen recreador, y aún las(os) que trabajan con niños entre los 6 y 8 años, saben que el juego para el niño es como el trabajo para un adulto. Es la reafirmación de su yo y la puerta que abre el conocimiento del mundo que le rodea; el juego es el puente que le lleva a relacionarse con los otros.

Un niño en una fiesta dedicada a su edad debe jugar y cantar, actividades suficientes para aprender lo que necesita a esta edad. En estas actividades, los niños aprenden a relacionarse, desarrollar hábitos de aseo, de trabajo, aprenden a ser ordenados, a esperar su turno, a compartir, a ser gratos con los demás, cosas básicas para toda su vida. La maestra o el recreador que juega con los niños, a la vez, fortalecen la relación con ellos, los conoce de mejor manera y tiene a su favor la confianza de los pequeños.

Las rondas infantiles y el juego no sólo dan alegría, lo cual de por sí es ya suficiente justificativo para que un recreador no deje de realizarlos como parte fundamental en su trabajo cotidiano. Estas actividades es claro que fortalecen destrezas, habilidades, valores y actitudes que son muy necesarios para el desarrollo integral de un niño, sobre todo en los primeros siete años de vida. Una amplia cantidad de referencias a la recreación infantil en convenios y declaraciones internacionales, así como en constituciones políticas y en mandatos legales nacionales, señalan su carácter de derecho y necesidad fundamental del ser humano, y por ende campo de responsabilidad del estado el adelantar las acciones conducentes al ejercicio del derecho y el acceso a los satisfactores de la necesidad.

Es imperativo por tanto para los profesionales comprometidos con el tema, el precisar y aplicar los referentes que permitan identificar y evaluar si efectivamente se están cumpliendo esos postulados. Máxime cuando si pese a la innegable responsabilidad de las instituciones públicas y privadas, encontramos que en la gran mayoría de países de la región todavía la recreación infantil se asume como algo trivial en materia de políticas públicas y se propugna en consecuencia que es un problema individual el procurarse los medios para acceder a las opciones recreativas.

Referencia: http://www.gereventos.com/


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