Hasta en las cosas más cotidianas, como el leer es necesario procurar por nuestra vista, ya que no puede perjudicar no realizarnos las revisiones necesarias. Todos los años por vacaciones suelo leer un par de libros, normalmente suelo decantarme por temas relacionados con el trabajo y que durante el año no puedo atender, es una manera de desconectar y de estar al día de los avances.
Este año rompí la norma y me decanté por la novela policiaca, o como la bautizó Raimom Chandler en su novela “El simple arte de Matar”, novela negra. De adolescente había leído bastante y entre mis autores destacaban el propio Chandler, Patricia Highsmith, Chester Himes, (me maravilló su novela “un ciego con una pistola”, en la que me sumergió en los problemas raciales y los derechos civiles en EEUU.
Mis primeras lecturas fueron con Los crímenes de la calle Morgue, de Edgard Allan Poe. Un clásico fundamental. Me decante por una de las novelas más trepidante de Patricia Highsmith, “El Talento Mr Ripley” de la cual en el año 1999 el director Antony Minghella había hecho un trabajo que a mi gusto no reflejaba todo el mundo interior de los personajes, si bien gana comparándola con la primera aproximación cinematográfica del año 1.960 del director Francés René Clément con el título “A pleno sol” y protagonizada por Alain Delon.
Con estos bártulos, llegó mi primer reencuentro con el Sr Tom Ripley, cuando ¡ Oh ! Gran sorpresa, no era capaz de leer más de dos renglones sin que tuviera que resituar el libro, buscando la distancia adecuada para poder leer, estiraba y acortaba los brazos, era grave, no veía las letras, los renglones se curvaban o se difuminaban ¡¡¡ había perdido vista !!!.
No sólo era un inconveniente sino una gran preocupación, hasta ese momento no había tenido la certeza de la disminución visual que me afectaba, y ahora qué ?, en plenas vacaciones debía buscarme una óptica y realizar todas las pruebas necesarias para determinar el alcance de mi falta de visión, pruebas, tiempo, además cuando había necesitado yo ir al oculista, NUNCA. De hecho haciendo memoria sólo recordaba una revisión de la vista, la última vez que fui a renovar el carnet de conducir y eso fue…, tuve que buscarlo para confirmar la fecha. Esta vez sí que vi bien clara la ¡¡¡¡¡fecha CADUCABA dentro de 40 días !!!!!, y hacia 10 años que no pisaba un centro de revisión. CUARENTA días, la falta de vista, eso me supondría tener que esperar a la revisión o ir por mi cuenta al oculista y de todas formas aún haciéndome una revisión por mi cuenta, debería volver a pasar la revisión obligatoria para la renovación del carnet, no quería romper las vacaciones, pero también era lo más oportuno, aprovechar estos días para dejar el asunto resuelto. Sabía que el centro médico en el que hice la última revisión continuaba en la misma dirección aunque me había fijado que las instalaciones las habían modernizado, los busqué en internet y para mi sorpresa al contactar, me daban cita para el día que yo quisiera, podía combinármelo. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, a las 12.00 entraba por la puerta y a las 12.30 tenía no sólo el carnet renovado, sino que disponía de un diagnóstico sobre la graduación que necesitaba, además me ofrecieron gestionarme la confección de las gafas, no me gustan las lentillas, y pude elegir unas monturas que según mi mujer me iban perfectas. En 48 horas estaba de nuevo disfrutando de una de mis lecturas favoritas y había resuelto la renovación del carnet de conducir y mis problemas de vista, las vacaciones empezaban bien.

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