Como cualquier niño, los perritos también aprenden jugando. Existen unos consejos muy sencillos para el adiestramiento de estos canes revoltosos.

Por: Bob Ramírez

La educación de los perritos ha de ser divertida y no ha de convertirlos en unos subordinados sin voluntad propia. Pero para ello es necesario conocer bien las aptitudes del animal.

Valorar bien las aptitudes

Un buen adiestrador de perros siempre empieza por observar detenidamente a sus pupilos para poder evaluar cuáles son sus aptitudes. Es el punto de partida de cualquier educación. Los perritos muestran sus aptitudes jugando.

En sus relaciones con los demás perritos se puede ver si son dominantes, luchadores, prudentes, tímidos o incluso asustadizos. Pero esto no es todo. La forma en que un perrito investiga su entorno jugando, también dice mucho acerca de su curiosidad y sus facultades mentales. Los perritos que muestran poco interés, luego son difíciles de motivar para el aprendizaje.

El buen adiestrador canino ha de reconocer estas aptitudes y saber cómo estimular y valorar a cada perro. Una vez sabido todo esto ya puede empezar el adiestramiento propiamente dicho.

La importancia de la educación

No hay duda de que los perritos necesitan ser educados, por su propio bien y por el de su dueño. Solamente los perros que cuenten con una educación básica podrán participar luego en los ejercicios mentales. Dado que los perros son animales de manada es relativamente fácil proporcionarles esta educación básica. Solamente se puede vivir en manada si se presta atención a las señales de los demás. Y aún lo simplifica más el hecho de que a lo largo de los siglos el perro se ha ido acostumbrando a comprender nuestras señales.

¿Pero qué es esa educación básica? El perrito debería dominar las órdenes de «sentado», «quieto», « fuera», «ven» y «patita». A algunos puede que esto les parezca demasiado poco, pero si el perrito lo domina ya se habrá dado un gran paso adelante en la convivencia. Las herramientas que se emplean para su educación son la voz, la expresión, los gestos con las manos y los brazos, así como la gratificación adecuada.

Un par de consejos para el adiestramiento

La orden de «quieto»: ¿qué puedo hacer para que mi perrito no salga corriendo y atienda a la orden de «quieto»? La clave de la educación está en prever lo que el perrito va a hacer, unas fracciones de segundo antes de que lo haga. Cuanto más se relacione con su perrito, más fácil le resultará saberlo. Cuando note que su perrito esté a punto de echar a correr, dele la orden de «quieto» con un tono seco y corto. El perro se sorprenderá de que haya adivinado sus intenciones e instintivamente girará la cabeza hacia usted. Ése es el momento en que deberá darle una golosina y acariciarlo diciéndole «bueno».

Repita esta experiencia varias veces hasta que el perrito haya comprendido la palabra «quieto». Una vez la haya fijado, haga la prueba. Llévelo a un lugar en el que al perrito le guste correr suelto, como por ejemplo allí donde suela encontrarse con otros perritos. Ahora usted tendrá que ser un poco más rápido que su perro. En el momento en que vea a otro perro, dígale «quieto» y actúe del modo descrito. Si su perro intenta salir corriendo, sujételo con la correa y dígale «quieto» con un tono más enérgico. El tono de voz ha de ser decidido. Si el perro reacciona correctamente, felicítelo y dele una golosina.

La orden de «ven»: su perro está olfateando todo tipo de rastros por un prado y parece hacer caso omiso a su llamada de «aquí». ¿Qué hacer? Cuando salga de paseo con su perrito, llévese un poco de papel de celofán. Si su perro no acude cuando lo llama, acérquese hasta cinco o diez metros de él sin llamarlo y arrugue el papel. El ruido inmediatamente atraerá su atención. Ése es el momento en que deberá decirle «ven» con firmeza, y gratificarle con una golosina en cuanto acuda.


Con estos pequeños trucos podrá conseguir que los perritos regresen a su mundo sin castigarles. ¡Pruébelo! Un adiestramiento inteligente puede ser para tu mascota un aliciente para divertirse.